Placas de Honor 2025

27ª edición – 20/11/2025

María Isabel Fariñas Gómez

Catedrática en el Departamento de Biología Celular y Parasitología de la Universitat de València

01 PLACAS DE HONOR 2025 ISABEL FARIÑAS
De izquierda a derecha, Esther Gómez, Alicia López, Isabel Fariñas y Manuel Jordán.

Discurso de entrega

A cargo de Elena Bendala Tufanisco.
Profesora del Departamento de Ciencias Biomédicas de la Universidad CEU Cardenal Herrera.

Estimados miembros de la Asociación Española de Científicos (AEC), quiero empezar por agradecer su visión de la ciencia, «no como depósito cumulativo de enunciados y experiencias […], sino la Ciencia como una acción y suceso cotidiano que lleva entre manos el ser humano científico».

Es habitual comenzar estas presentaciones afirmando que es un placer presentar al galardonado y, habitualmente, es verdad. Pero, en este caso, es un conmovedor gran honor dada la trayectoria científica y la calidad humana de la Dra. Isabel Fariñas.

Su formación académica es excepcional: estudió Biológicas en la Universidad Autónoma de Barcelona y marchó al prestigioso Instituto Cajal de Madrid a hacer su tesis sobre Neurociencias. Allí, aprendió de los discípulos de los discípulos de nuestro primer Premio Nobel de Medicina, el Dr. Ramón y Cajal, y adquirió el rigor y meticulosidad de la escuela. Vuelve a la Universidad de Barcelona como profesora; pero, inquieta intelectualmente como es, consigue una beca Fullbright y va al Instituto Médico Howard Hughes, de la Universidad de California en San Francisco.

«Su trabajo es de tal calidad, que obtiene una beca del HFSP. Poco después, coincide con el que sería Premio Nobel en Medicina 2021, al que ayuda profesional y personalmente»

Su trabajo es de tal calidad, que es galardonada con una beca del Human Frontier Science Programme (HFSP). Estas son unas becas muy prestigiosas que obtienen un reducido grupo de doctores de demostrada excelencia en Biología que asuman un proyecto novedoso y de vanguardia en ciencias de la vida. El equivalente más parecido que he encontrado en España son los Premios Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA. La Dra. Fariñas desarrolla su proyecto en la Universidad de California en San Francisco, esta vez, en el Instituto Genentech. Sus resultados son impresionantes, como demuestran sus publicaciones en las revistas de más alto impacto: Nature, Science, Neuron, Cell

Durante esos años, coincide con un joven científico de Caltech con el que comparte laboratorio, un joven libio al que ayuda tanto profesional como personalmente, incluso buscándole alojamiento en San Francisco. Esto me lo ha contado él, no Isabel Fariñas. Se trata de Ardem Patapoutian, Premio Nobel de Medicina en 2021, por el descubrimiento de las proteínas Piezo y explicar cómo notamos que nos tocan. El Dr. Patapoutian recuerda las discusiones científicas que mantenía con la hoy premiada. He de decir que el Nobel de 2021 siempre me ha hablado con admiración de la Dra. Fariñas.

Con su bondad quijotesca que le auguraba un brillante futuro en EE. UU., decide volver a España y se presenta a una plaza de Ayudante Doctora en la Facultad de Biológicas de la Universitat de València. Y ahora les contaré algo que creo que ella no sabe: la mañana en que iba a presentar la documentación a la plaza, en una larga cola en la Facultad de Biológicas, estábamos en la cola, algo delante, otra investigadora del Instituto de Investigaciones Citológicas y yo. Mi compañera la identificó cuando entraba y me dijo: «Es Isabel Fariñas…». La miré y le dije: «Pues no tenemos nada que hacer, así que dejamos la cola y salimos con nuestros papeles sabedoras de que no podíamos competir con su excelencia y felices de que alguien tan extraordinario viniera a mejorar la calidad de nuestra universidad. Era 1988.

Isabel consigue la plaza y monta su laboratorio. A pesar de las muchas dificultades para conseguir financiación en aquellos años. No sólo eso, trabajadora incansable, mantiene una colaboración con la Universidad de Omaha, en Nebraska, para analizar los efectos de dos moléculas en el desarrollo del sistema auditivo. En 2008, consigue la Cátedra.

«Está considerada experta en Biología Molecular y es digna sucesora de nuestros dos Nobel en Medicina: Cajal y Ochoa»

Ahora podría decirles que ha publicado más de 130 trabajos en las mejores revistas internacionales, que la sitúan en el 2 % de científicos más citados del mundo, o que ha recibido una ERC Advanced Grant y varios premios por su labor de transferencia de la investigación, y que pertenece a numerosas sociedades científicas y comités de excelencia. Pero eso no les daría una idea de cómo es como persona.

Estos últimos veinticinco años, ha estudiado los procesos de regulación intrínseca del sistema nervioso central, la regulación extrínseca del nicho de Células Madre Neuronales de la zona subependimal, las interacciones neuroinmunes, y las interacciones entre envejecimiento y neurodegeneración, y una intensa labor docente, con implicación en la divulgación del conocimiento.

Pero se ha arriesgado a emplear las más novedosas técnicas de la biología molecular para ampliar su comprensión del sistema nervioso, hasta el punto de ser considerada experta en el tema y aceptada en las Sociedades Científicas de la Materia. Ello la convierte en sucesora de nuestros dos Nobel en Medicina: Cajal y Ochoa.

Por circunstancias, yo estuve en la reunión del Patronato de la Fundación Carmen y Severo Ochoa en la que fue elegida patrona. Era la única que no procedía de la familia científica de Ochoa, pero todos los miembros consideraron que la calidad y consistencia de su trabajo hubiera enorgullecido a Ochoa. Se la admitió por unanimidad, con el respecto de los más relevantes biólogos moleculares y ser de las personas con un más amplio conocimiento científico.

Mujer inteligente y socialmente comprometida, ha creado un grupo multidisciplinar en el que es evidente la equidad, el respeto y la no discriminación por género, religión o raza; donde se estimula la creatividad y el trabajo meticuloso en un ambiente muy agradable, como es ella.

Isabel Fariñas es una persona dulce, derivado de su entrañable familia gallega de cuyos orígenes se muestra orgullosa.

Y, además de volcarse en la docencia, lo hace en la divulgación científica siempre que se le pide. Recientemente, ha organizado en Luarca, junto a Lluis Montoliu, una semana científica de Neurociencia y Biología Molecular que ha tenido un éxito arrollador. Es sólo un ejemplo de lo que es capaz esta mujer, tierna a la vez que luchadora, innovadora, entregada y amable, pero, sobre todo, profundamente generosa. Gracias por pensar en mí para este acto.  

Gracias por el placer de poder escucharte una vez más Isabel, para aprender ciencia y humanidad. Y gracias a la AEC por la elección de sus galardonados, pues todos coinciden en calidad humana y de conocimientos, todos son eso que llamamos sabios.

Respuesta de la galardonada

Queridas amigas y amigos, autoridades, miembros de la Asociación Española de Científicos (AEC), colegas y personas queridas:


Es para mí un verdadero honor y una profunda alegría encontrarme hoy aquí para recibir esta Placa de Honor de la AEC. Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a la Asociación por este reconocimiento, que me emociona especialmente por venir de una comunidad a la que admiro y con la que me siento profundamente identificada, una comunidad que es la mía. Lo recibo con gratitud, pero también con humildad, consciente de que ningún recorrido científico se construye en solitario.

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Antes de continuar, quiero detenerme un momento en la preciosa introducción que ha hecho Elena Bendala. Querida Elena, gracias de corazón por tus palabras tan generosas, tan afectuosas y tan llenas de complicidad. Escucharte hoy ha sido un privilegio y, al mismo tiempo, un recordatorio de la suerte que tengo de compartir trayectoria contigo. Tu rigor intelectual, tu compromiso con la ciencia y su comunidad, y tu calidad humana constituyen siempre un aprendizaje. Que esta presentación venga de una amiga y colega como tú da aún más valor a este momento.

A lo largo de los años he aprendido que la ciencia es, ante todo, un esfuerzo colectivo. Detrás de cada avance, de cada resultado y de cada pregunta bien formulada hay equipos, debates, desacuerdos constructivos, horas de trabajo compartidas y una confianza mutua que sostiene todo el proceso. Por eso, este reconocimiento pertenece también a todas las personas con las que he tenido el privilegio de colaborar: colegas, estudiantes, técnicos, mentores y colaboradores que han dejado su huella en mi forma de pensar y de trabajar. Quiero agradecer especialmente a quienes, en distintos momentos, confiaron en mí, incluso cuando los resultados no estaban garantizados. Esa confianza, tan esencial en la investigación, es la que permite asumir riesgos, explorar caminos nuevos y aprender también de los errores. A las generaciones más jóvenes, que llegan con preguntas frescas y una mirada crítica, gracias por recordarnos la importancia de la curiosidad y del inconformismo intelectual.

«Esta Placa representa valores que considero fundamentales: el rigor, la ética, la independencia de pensamiento y el compromiso con la sociedad»

Esta placa representa valores que considero fundamentales: el rigor, la ética, la independencia de pensamiento y el compromiso con la sociedad. En un contexto en el que la ciencia se enfrenta a grandes desafíos, desde la necesidad de una comunicación más clara hasta la defensa del conocimiento basado en la evidencia, reconocimientos como este nos recuerdan la responsabilidad que tenemos como científicos y científicas.

La ciencia no es sólo una profesión; es también una forma de entender el mundo y de relacionarnos con él. Implica dudas, esfuerzo, paciencia y, sobre todo, un profundo respeto por la verdad y por el impacto que nuestro trabajo puede tener en la vida de las personas. Por eso, este reconocimiento no lo siento como un punto de llegada, sino como un estímulo para seguir trabajando con la misma pasión, el mismo espíritu crítico y la misma vocación de servicio.

Quiero finalizar reiterando mi agradecimiento a la AEC, a todas las personas que han hecho posible este acto y a quienes me acompañan hoy, tanto aquí como a lo largo de este camino. Recibo esta placa con emoción, con gratitud y con el compromiso renovado de seguir contribuyendo, desde la ciencia, al conocimiento, al diálogo y al bien común.

Muchas gracias.

María Isabel Fariñas Gómez.
Catedrática del Departamento de Biología Celular y Parasitología de la Universitat de València.

Ángel Carbonell Barrachina

Catedrático de Tecnología de los Alimentos de la Universidad Miguel Hernández de Elche

02 PLACAS DE HONOR 2025 ANGEL CARBONELL
De izquierda a derecha, Esther Gómez, Alicia López, Ángel Carbonell y Manuel Jordán.

Discurso de entrega

A cargo de José Luís Todolí Torró.
Catedrático de Química Analítica de la Universidad de Alicante, miembro del Consejo Rector de la AEC y Placa de Honor AEC 2018.

Queridas autoridades, compañeros y compañeras, familia, amigos, señoras y señores:

Hoy tengo el inmenso honor, y también la responsabilidad, porque las palabras nunca alcanzan del todo a quien las merece, de presentar la Placa de Honor de la Asociación Española de científicos (AEC), en la modalidad de Científico Destacado, a Ángel Antonio Carbonell Barrachina.

Sé que, en ocasiones, cuando reconocemos trayectorias brillantes, tendemos a pensar en el currículum, en la cifra, en el índice. Pero lo que hoy celebramos no es sólo el currículum extraordinario de un investigador excepcional. Celebramos, ante todo, la trayectoria vital y humana de Ángel. Una trayectoria construida desde la pasión por el conocimiento, el rigor innegociable, la humildad y, sobre todo, desde una forma muy particular y muy suya de entender la ciencia: con serenidad y una humanidad que deja huella.

«El trabajo de Ángel ha mejorado directamente la vida de miles de personas. Su ciencia tiene un impacto real, palpable y humanitario»

Tras doctorarse en Química en 1995, Ángel emprendió un camino con determinación. Su estancia posdoctoral en la Louisiana State University (LSU) marcó el inicio de una línea de investigación que, con los años, no sólo generaría conocimiento, sino que tendría un impacto directo en la vida de muchas personas. Hoy podemos afirmar, con total rotundidad, que su trabajo ha mejorado directamente la vida de miles de personas. Así, gracias a algunos de sus proyectos, más de 15.000 personas de zonas rurales de Bengala Occidental han accedido a agua libre de arsénico. Su ciencia tiene un impacto real, palpable y humanitario.

Desde 1998, su vida profesional ha estado ligada a la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), donde obtuvo el puesto de Profesor Titular, en 2002, y la Cátedra, en 2011. En la UMH, Ángel demostró ser un científico profundamente multidisciplinar. Comenzó investigando la nutrición mineral de plantas. Más tarde, pasó a estudiar la contaminación química en humedales y, finalmente, consolidó su liderazgo en el Grupo de Calidad y Seguridad Alimentaria.

En Seguridad Alimentaria, desarrolló estrategias para reducir la contaminación química de los alimentos, especialmente el arroz, los productos a base de arroz y el vino. Esta línea de investigación comenzó con su tesis doctoral, donde estudió el comportamiento de diferentes especies de arsénico en el sistema suelo-planta. Continuó durante su estancia posdoctoral en LSU, donde estudió la biogeoquímica de las especies de arsénico en ambientes de humedales y su incorporación a la cadena alimentaria. En Calidad Alimentaria, estudió el efecto de las operaciones unitarias y las prácticas agrícolas en la calidad de los alimentos. Su contribución en este ámbito ha sido enorme. Su trabajo ha sido fundamental para entender cómo desde el cultivo hasta el procesado final, se modulan la calidad sensorial (el aroma y sabor en productos como el chocolate o la chufa), y, además, el valor funcional de lo que comemos (compuestos antioxidantes). Además, promovió el uso del análisis sensorial en la evaluación de la calidad y el estudio de la aceptación de alimentos procesados, especialmente el vino. En esencia, Ángel ha dedicado su carrera a tender un puente entre la química, la percepción sensorial y la seguridad del consumidor.

«Fue Director General de Ciencia e Investigación de la Generalitat Valenciana, y es, actualmente, Vicerrector de Investigación y Transferencia de la UMH»

Hablar de Ángel es hablar de excelencia sostenida. Su aportación científica lo sitúa entre los investigadores más influyentes de su campo, dentro y fuera de España. Con un índice h de 58, más de 12.000 citas y cerca de 400 artículos internacionales, el 66 % de su investigación es fruto de colaboraciones internacionales. Una trayectoria reconocida internacionalmente, como atestigua su título de Doctor Honoris Causa por la Wrocław University en 2020.

Pero su excelencia se mide también en las personas: ha dirigido 18 tesis, de las cuales cinco han recibido el Premio Extraordinario de Foctorado. Esto demuestra su capacidad para formar y lanzar a las nuevas generaciones de científicos que sin duda continuarán su legado. Su ciencia no se queda en el despacho, ya que se aplica a más de 150 contratos con empresas, transformando de esta manera sectores y prácticas.

Y como si todo esto fuera poco, su compromiso institucional lo llevó a asumir responsabilidades complejas que él nunca buscó, pero que aceptó por convicción y servicio: fue Director General de Ciencia e Investigación de la Generalitat Valenciana, y es, actualmente, Vicerrector de Investigación y Transferencia de la UMH.

Y finalmente, me gustaría resaltar que una de las mayores capacidades de Ángel es el trabajo en grupo y un liderazgo basado en la normalidad, el diálogo y la profesionalidad. Siempre que hablo con él, me comenta lo orgulloso que está de su equipo de trabajo en el Vicerrectorado de Investigación de la UMH o lo que lo estaba de su equipo de la dirección general.

Quienes han trabajado con él, desde la Conselleria hasta la UMH, lo saben. Según sus compañeros de Vicerrectorado: Paqui, Laura, Javier, José María y Cristina, Ángel es de esas personas cuya presencia hace mejor a todo un equipo. Por eso, hoy celebramos no sólo al científico brillante, sino al compañero querido, al gestor responsable y, sobre todo, al amigo.

Quisiera incluir un último apunte sincero: este reconocimiento que llega en este preciso momento quiere ser un mensaje para ti, Ángel. Un mensaje de la comunidad científica, la sociedad, tus compañeros, quienes hoy te dicen: tu trabajo ha sido enorme. Tu impacto ha sido real. Tu contribución a la UMH, a la ciencia y a las personas es y será siempre imborrable.

Enhorabuena, Ángel. Y gracias, por todo lo que has hecho y por todo lo que sigues siendo.

Respuesta del galardonado

Wow, la verdad es que estoy abrumado por esta maravillosa presentación que ha hecho mi gran amigo José Luis.

Sr. Presidente de la Asociación Española de Científicos (AEC), D. Manuel Jordán Vidal, y demás miembros del Consejo Rector, Vicerrectora de Investigación y Transferencia de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, Dra. Alicia López Castellano, Secretaria Autonómica de Universidades, Esther Gómez, Director General de Ciencia e Investigación, Rafael Sebastián, galardonados, compañeros y amigos, señoras y señores, muy buenas tardes.

En primer lugar, quiero expresar mi agradecimiento al Manuel Jordán, en calidad de presidente de esta Asociación, ya no por la distinción, sino simplemente por haberme considerado para ella. Gracias, Manu. Un agradecimiento que hago extensivo al resto de miembros del Consejo Rector.

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En segundo lugar, gracias, José Luis, por tus amables y generosas palabras. Es para mí un gran honor que glose mi trabajo y trayectoria el Profesor José Luis Todolí, un referente de la química analítica internacional y de la gestión de la transferencia a nivel español, y un profesional al que admiro profundamente. Además, nos une una amistad de más de 30 años, que comenzó cuando, en 1985, iniciamos juntos la licenciatura en Química en la Universidad de Alicante y que sigue activa y muy activa en la actualidad. Gracias, amigo.

Es todo un privilegio compartir esta Placa de Honor de la AEC con este elenco de tan prestigiosos galardonados en el día de hoy, así como con los que nos han precedido, y quiero enviar un saludo especial para el Dr. José Manuel López Nicolás que fue premiado el año anterior y al que también me une una gran amistad.

Felicidades a María Isabel Fariñas, Cecilia Gotor, Nuria Quiles, Luis Felipe Fernández, Ana Ruiz (en representación de GEOLODÍA) y Esther Gómez y Juan Mora (en representación de Premis Sapiència). En el caso de GEOLODÍA, he participado en varias de sus actividades y me he divertido y aprendido mucho. Y en el caso de los Premis Sapiència, es un proyecto que conozco muy bien desde sus inicios, que me parece súper interesante.

«Para ese niño que fui un día y que vivió sus primeros años de vida en una finca de almendros y olivos entre Jijona y Tibi, alcanzar un reconocimiento es algo inimaginable, ni en mis mejores sueños podía pensar en alcanzar»

He de reconocer que para ese niño que fui un día y que vivió sus primeros años de vida en una finca de almendros y olivos entre Jijona y Tibi, alcanzar un reconocimiento como el que hoy me está dando la AEC es algo inimaginable, ni en mis mejores sueños podía pensar en alcanzar.

No hay duda de que en una trayectoria de 30 años, hay muchas personas importantes que han marcado el camino recorrido y a quien quiero agradecer el haber llegado a este momento.

Comenzaré agradeciendo a aquellas universidades y organismos que me han permitido desarrollar mi trabajo tanto a nivel investigador como de gestión de la ciencia y la investigación. Agradecer a la Universidad de Alicante (UA), que es donde realicé mi licenciatura y mi tesis doctoral. A Louisiana State University, donde realicé mi primera estancia posdoctoral. A la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), por darme la estabilidad profesional que todos necesitamos. A la Wrocław University of Environmental and Life Sciences, por haberme nombrado Doctor Honoris Causa en 2020 y demostrar que se puede hacer investigación de excelencia e internacional con amigos. Y, finalmente, a la Generalitat Valenciana, por darme la oportunidad de gestionar la ciencia y la investigación de nuestra comunidad, reto que jamás podría haber afrontado sin un elenco de profesionales tremendos a quien quiero agradecer su compromiso y esfuerzo, personalizados en Pedro López-Elum, que nos acompaña esta noche.

En cuanto a mis referentes y maestros, a Paco Burló le debo todo: él dirigió mi tesis doctoral, él me llevó a la UMH y me dio una oportunidad cuando volví de Estados Unidos. Además, lo considero como el maestro y amigo que siempre está ahí para aconsejarme y apoyarme, y digo siempre, en los buenos y más en los momentos difíciles que he tenido en la vida.

A Juanjo Ruiz, mi Rector, que me dio la oportunidad de incorporarme a sus proyectos y poder desarrollar las técnicas que iba aprendiendo sobre compuestos volátiles y análisis sensorial. Y después, fue quien pensó que podía aportar mi trabajo a la gestión de la ciencia y la investigación en la Comunitat Valenciana. Posteriormente, y nuevamente de la mano de Juanjo, me incorporé a su equipo como vicerrector y, nuevamente, me enfrenté a un reto intenso y duro, y tuve la suerte de encontrarme con un grupo humano de un talento infinito, que me están ayudando a implementar cambios importantes en la investigación y transferencia de nuestra universidad. Gracias a todos y cada uno de vosotros, y especialmente a Cris, Pedro y Manu, que están hoy aquí.

«Sin un equipo, sin compañeros, sin estudiantes pre y posdoctorales, uno no podría desarrollar nada en investigación»

No puedo olvidarme de mis compañeros del Grupo de Investigación Calidad y Seguridad Alimentaria (CSA), a quienes les debo todos mis logros en la investigación. Creo que no hace falta decir que sin un equipo, sin compañeros, sin estudiantes pre y posdoctorales, uno no podría desarrollar nada en investigación. El equipo lo es todo, y Paco, Esther, Paqui, David, Elena, Luis, Marina, Hanán… lo son todo para mí y más en los últimos años, en los que he contribuido mínimamente a la implementación de nuestros proyectos.

Por supuesto, les dedico este premio a mi familia: a mis padres, Ángel y Rosalía, a mis hijos, Aarón, Natalia y Aitana, quien me tiene loquito de amor, y, por supuesto, a mi mujer, Hanán, que es la que sufre mi agotamiento físico y mental muchas noches. Os quiero mucho y se me nota demasiado. 

Para finalizar, y de la trayectoria que ha descrito perfectamente José Luis, quiero destacar dos hitos, que son de los que me siento más orgulloso, mi trabajo en India y la creación de una red internacional de amigos y a la vez colaboradores.

Sobre mi trabajo en India, hay que comentar que allí se da el considerado como mayor envenenamiento masivo de la historia de la humanidad. Trabajar en India fue algo que cambió mi visión del mundo y me hizo ver qué cosas son importantes y cuáles no. Gracias a nuestra investigación, fuimos capaces de abastecer, a más de 15.000 personas de áreas rurales de los alrededores de Calcuta, de agua libre de arsénico. Posteriormente, demostramos que esa amenaza en forma de ingesta significativa de arsénico inorgánico también podía llegar a ser relevante en la Unión Europea. Nuestros estudios fueron relevantes para que EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) fijase niveles máximos para As-i en distintos tipos de arroz y productos a base de arroz.

El segundo hito a destacar y que me hace muy feliz es la enorme red de amigos y amigas que he ido creando a lo largo de los años. De este modo, tengo amigos con un talento inmenso con los que puedo colaborar en países tan diversos como Polonia, Eslovaquia, México, Estados Unidos, Ecuador… Esto me llena de orgullo y no puedo más que tratar de fomentar en mis alumnos este carácter nómada de ir creando buenos amigos en muchos países.

Finalmente, quiero compartir con todos ustedes que los años dedicados y el sacrificio realizado me están haciendo reflexionar últimamente mucho sobre qué quiero ser de mayor. Lo que tengo claro es que sólo quiero hacer cosas que realmente me motiven y que me ilusionen. Ahora, en paralelo a mi trabajo como gestor universitario, me han surgido un par de temas que me ilusionan y que quiero compartir con vosotros. El primero es que quiero profundizar en el papel que juegan los sentidos en la percepción de los alimentos en consumidores del espectro autista. Es un tema al que tengo un tremendo respeto, pero que, por motivos diversos, me motiva, me ilusiona y me llena de ganas de seguir aprendiendo. El segundo es que quiero aprender qué compuestos volátiles son los que guían el comportamiento de los animales carnívoros en su día a día, y qué compuestos y mecanismos pueden ser útiles para la controlar la atracción o repulsión de insectos.

Con esto termino mis palabras y les doy las gracias a todos ustedes por su atención y, por supuesto, a la AEC por su consideración con mi trabajo y persona.

Ángel Carbonell Barrachina.
Catedrático de Tecnología de los Alimentos de la Universidad Miguel Hernández de Elche.

Cecilia Gotor Martínez

Profesora de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Instituto de Bioquímica Vegetal y Fotosíntesis de Sevilla, centro mixto del CSIC y la Universidad de Sevilla (US)

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De izquierda a derecha, Esther Gómez, Alicia López, Cecilia Gotor y Manuel Jordán.

Discurso de entrega

A cargo de Pedro José Sánchez Soto.
Investigador Científico en el Instituto de Ciencia de Materiales de Sevilla (CSIC-US) y miembro del Consejo Rector de la AEC.

Buenas tardes, autoridades académicas universitarias y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Vicerrectores, Presidente y Vicepresidentes de nuestra Asociación Española de Científicos (AEC), vocales de su Consejo Rector, socios, distinguidos colegas, compañeros, amigos, galardonados, señoras y señores…

Como en alguna ocasión anterior, participar en este acto académico supone para mí, además de un privilegio, un gran honor, una honda satisfacción y un gran orgullo a nivel profesional al ser miembro del Consejo Rector de nuestra AEC, además de satisfacción personal, al conocer a la galardonada y, también, representando en este acto académico al Colegio de Químicos del Sur y Asociación de Químicos de Andalucía. Voy a presentarles a Cecilia Gotor Martínez, una Química del Sur que es profesora de investigación del CSIC en el Instituto de Bioquímica Vegetal y Fotosíntesis, centro mixto del CSIC y la US, en el Centro de Investigaciones Científicas Isla de la Cartuja (cicCartuja), galardonada con Placa de Honor AEC, en esta su edición número vigésimo séptima.

«Los recuerdos que van viniendo a la memoria son de una época estudiando y repasando apuntes antes de las prácticas, en unas enormes mesas, al lado de la cafetería de Ciencias»

Nuestra AEC concede esta distinción a la profesora Cecilia Gotor «por sus estudios e investigaciones sobre la vía de biosíntesis de cisteína en plantas y en la señalización intracelular por moléculas relacionadas con la cisteína que ha generado avances muy significativos en el campo de la señalización intracelular mediada por nuevas moléculas como el cianuro y el sulfuro». Seguidamente, nos lo explicará la galardonada.

Natural de Villamanrique de la Condesa (Sevilla), donde nació en 1962, es licenciada en Ciencias Químicas por la US en 1984 con excelentes notas, donde yo la conocí de estudiante, así como a su compañero de carrera quien, con posterioridad, sería su esposo, Luis Carlos Romero.

Los recuerdos que van viniendo a la memoria son de una época estudiando y repasando apuntes antes de las prácticas, en unas enormes mesas, al lado de la cafetería de Ciencias. Esto fue en la sede de la Facultad de Química en el edificio de la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla. Ella y Luis Carlos finalizaron la licenciatura en 1984 y yo, algo antes, en 1982. Luego supe, con los años, que Cecilia es familiar, en concreto, sobrina de mi profesor de Física y Química del Bachillerato Superior, Don Francisco Martínez León, quien acrecentó mi vocación por la Química. Años después, cuando obtuve la licenciatura, estuvimos mi profesor y yo, ambos de docentes, en el mismo colegio. Pero discúlpenme… hoy hablamos de Cecilia. Cecilia tiene un hermano, Francisco José, también químico, relevante Investigador Científico del CSIC y compañero mío en el Instituto de Ciencia de Materiales de Sevilla y he conocido, en fecha reciente, que Cecilia también tiene un hijo con doble grado en Química e Ingeniería de Materiales. Así que la Química está muy presente en su familia.

Cecilia obtuvo el doctorado en Ciencias Químicas en 1988 y, como nos decían a todos los becarios de esa época, «disfrutando» de una Beca de Formación de Personal Investigador (FPI) adscrita al Departamento de Bioquímica de la Facultad de Química de la US.

Desde enero de 1989 hasta enero de 1993, realizó dos estancias posdoctorales en EE. UU., junto a su esposo, el Dr. Luis Carlos Romero, primero en la University of Nebraska-Lincoln, y, luego, en la Rutgers State University, en New Jersey, donde también fue nombrada Research Associate. Tras este largo periodo posdoctoral (1989-1992), se incorporó al actual Departamento de Bioquímica Molecular y Biología Vegetal de la Facultad de Biología de la US con un contrato de reincorporación (1993-1996), impartiendo también docencia como profesora asociada durante varios años (1996-2000). En el año 2000, obtuvo una plaza de Científica Titular del CSIC, incorporándose al Instituto de Bioquímica Vegetal y Fotosíntesis, centro mixto CSIC-US, siendo promovida a Investigadora Científica en 2008 y a Profesora de Investigación del CSIC en 2023.

«Su investigación ha generado avances muy significativos en el campo de la señalización intracelular mediada por nuevas moléculas, como el cianuro y el sulfuro»

Su carrera investigadora se ha centrado en el estudio de la vía de biosíntesis de cisteína en plantas y en la señalización intracelular por moléculas relacionadas con la cisteína. Como ya he indicado, su investigación ha generado avances muy significativos en el campo de la señalización intracelular mediada por nuevas moléculas, como el cianuro y el sulfuro. En 2004, el grupo de investigación de la Dra. Gotor Martínez propuso un cambio de concepto respecto a las moléculas de cisteína, cianuro y sulfuro en el sentido de que ejercen funciones reguladoras, actuando como moléculas señalizadoras.

Los hitos fundamentales han sido: i) el descubrimiento en plantas del mecanismo de acción del sulfuro y, por vez primera en un sistema biológico, el mecanismo de acción del cianuro; ambos son nuevas modificaciones postraduccionales de proteínas; ii) descifrar las interconexiones entre las vías de señalización del sulfuro y de la hormona ácido abscísico implicadas en el cierre estomático; iii) descubrimiento de un nuevo mecanismo de regulación de la autofagia por sulfuro, también por primera vez, en un organismo eucariota; iv) destacar el cianuro como un regulador esencial del desarrollo de los pelos radiculares y del sistema inmune de las plantas. Su línea de investigación actual está centrada en determinar la función del sulfuro como molécula de señalización en la regulación de procesos esenciales, como la adaptación a estrés abiótico y la autofagia.

Sus contribuciones científicas le han permitido publicar hasta la fecha 106 artículos originales y 26 capítulos de libro, con un índice h de 46. Además, ha publicado diferentes artículos de divulgación y participado en numerosos congresos como conferenciante invitada. Ha sido investigadora principal de 12 proyectos y ha dirigido 7 Tesis Doctorales. Mucha de esta producción ha sido en colaboración con el Profesor de Investigación del CSIC, Luis Carlos Romero, su esposo aquí presente, por lo que considero que esta Placa de Honor que hoy le concedemos a Cecilia es, de hecho, compartida con Luis en tandem: ¡Enhorabuena a los dos!

En el año 2024, Cecilia fue reconocida como Highly Cited Research por Clarivate en el campo de la Biología Vegetal, siendo investigadora clasificada en el 1 % superior por citas durante la última década.

Y ya termino. Querida Cecilia, que sigas cosechando muchos éxitos en tus investigaciones junto a tu equipo y con el siempre apoyo constante de tu esposo Luis Carlos Romero y de tu familia, que continuemos viéndonos casi a diario en nuestro cicCartuja, junto a tu hermano, y disfrutando muchos años de vuestra amistad. Esta Placa de Honor que hoy te entrega nuestra AEC y has aceptado reconoce y recompensa todo tu esfuerzo y dedicación. Te felicito por ello y te doy mi enhorabuena. A esta felicitación se unen también nuestra AECs y los Químicos del Sur, su Colegio oficial y la Asociación de Químicos de Andalucía, a quien también represento.

Por último, también felicito a los otros galardonados en este acto de apoyo a la Ciencia: que lo disfrutéis, todos son muy merecidos.

Muchísimas gracias por su atención.

Respuesta de la galardonada

Sr. Presidente de la Asociación Española de Científicos (AEC), D. Manuel Miguel Jordán Vidal, miembros del Consejo Rector, autoridades, galardonados y galardonadas, familia, compañeros y amigos. Señoras y señores, muy buenas tardes. 

Me gustaría comenzar mis palabras transmitiendo mi más profundo agradecimiento a la Asociación, su presidente Manuel y miembros del Consejo Rector, por haberme concedido esta distinción. Es un gran honor compartir esta Placa con los galardonados y galardonadas de este año y con los científicos y científicas que nos han precedido, todos ellos de un gran prestigio.

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Mi agradecimiento en particular a Pedro José Sánchez Soto, que, como miembro del Consejo, me propuso para este galardón. Gracias por tus amables palabras de presentación. A Pedro lo conozco desde hace tiempo y con él comparto la formación en Química. Aunque nuestras trayectorias científicas divergieron, Pedro, como Químico en Ciencia de Materiales, y yo, como Bioquímica, ambos compartimos un mismo entorno en el Centro de Investigaciones Científicas Isla de la Cartuja (cicCartuja) y, en muchas ocasiones, hemos tenido la oportunidad de compartir animadas charlas. Recuerdo que un día llegó a mi despacho y, con mucho entusiasmo, después de que saliera la noticia de mi inclusión en la lista Clarivate como Highly-Cited, me dijo que me iba a proponer para este galardón, y aquí estamos. Siempre me has demostrado un gran aprecio y respeto por mi trabajo, muchas gracias, Pedro.

«Mi etapa en EE. UU. fue muy enriquecedora, sobre todo en la forma de entender la investigación científica con dinamismo, ambición y una mentalidad colaborativa para alcanzar las metas propuestas»

Con objeto de preparar estas palabras, he echado la vista atrás y me he dado cuenta de que mi trayectoria ha sido fruto del azar, de determinados hechos que decidieron mi camino. Desde aquel maestro de escuela de un pequeño pueblo que convenció a mis padres de que su hija debería seguir estudiando, y apostaron por ello con todo su esfuerzo, hasta la decisión de escoger la asignatura optativa de Bioquímica, una rareza del programa de estudios de Química, o la consecución de una beca de doctorado para realizar la tesis doctoral. Esta la desarrollé en el recién creado Departamento de Bioquímica de la Facultad de Química de la Universidad de Sevilla (US), formando parte de la primera promoción de químicos de Sevilla con un doctorado en Bioquímica. Durante ese periodo, mi área de investigación se centró en el metabolismo del glutamato en algas desde un punto de vista enzimológico. Tras la culminación de la tesis en 1988, inicié mi periodo posdoctoral, primero con estancias en EE. UU., en dos sitios con estilos de vida opuestos como son Nebraska y New Jersey. Durante este periodo, comencé a familiarizarme con la biología molecular, las plantas y los procesos de señalización por luz. Esta etapa fue muy enriquecedora, sobre todo en la forma de entender la investigación científica con dinamismo, ambición y una mentalidad colaborativa para alcanzar las metas propuestas. Mi vuelta a España en 1993, en plena crisis económica, fue complicada. Como todos sabemos, en una situación de crisis, siempre es la investigación científica la que ve mermada su apoyo económico. Durante un largo periodo concatenando contratos posdoctorales y docentes en el Departamento de Bioquímica Vegetal y Biología Molecular de la US, comencé una nueva línea de investigación en el Departamento centrada en el metabolismo de cisteína en la planta modelo Arabidopsis thaliana, que me ha llevado hasta este importante acto. Finalmente, en el año 2000 me incorporé de forma permanente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), trabajando en el Instituto de Bioquímica Vegetal y Fotosíntesis, hasta la actualidad.

Así, estudiando el metabolismo de la cisteína en Arabidopsis, en 2004, nuestro grupo de investigación propuso un cambio de concepto con respecto a la cisteína y otras moléculas derivadas de ella, en principio consideradas moléculas tóxicas, como son el sulfuro y cianuro de hidrógeno. Este nuevo concepto era que estas moléculas, a bajas concentraciones, actúan como reguladores esenciales para la vida de las plantas, y, de esta forma, nos introdujimos en el área de la señalización intracelular. Desde entonces, hemos obtenido grandes logros que han supuesto un avance significativo en este campo.

Un ejemplo de ello sería el descubrimiento en plantas del mecanismo de acción del sulfuro y cianuro, consistentes en nuevas modificaciones postraduccionales de proteínas. En el caso del cianuro, este descubrimiento se realizó por vez primera no sólo en plantas como para el sulfuro, sino que fue pionero en un sistema biológico. En relación con la modificación de las proteínas por sulfuro, denominada persulfuración, nuestro grupo es el único en España que realiza el análisis masivo de estas proteínas mediante tecnología proteómica de vanguardia. Esto nos ha permitido colaborar no sólo con numerosos grupos de investigación en biología vegetal, sino también biomédicos. Además, hemos descifrado las interconexiones entre las vías de señalización del sulfuro y de la hormona ácido abscísico implicada en el cierre estomático; y demostrado un nuevo mecanismo de regulación de la autofagia por sulfuro por primera vez en un organismo eucariota. También hemos puesto de manifiesto la función reguladora del cianuro en el desarrollo de los pelos radiculares y el sistema inmune de las plantas. Actualmente, nuestra investigación está centrada en determinar la función del sulfuro como molécula de señalización en la regulación de procesos esenciales, incluyendo la adaptación a condiciones ambientales adversas asociadas al escenario actual de cambio climático.

«El hecho de que nuestro grupo haya sido pionero en diferentes aspectos de la señalización por sulfuro nos ha permitido posicionarnos como grupo referente en el campo»

La regulación por sulfuro de hidrógeno de procesos vitales en las células, con implicaciones tanto agrobiotecnológicas como biomédicas, se ha convertido en un área de investigación de enorme interés actualmente, y en la que una gran variedad de grupos de investigación está implicada. El hecho de que nuestro grupo haya sido pionero en diferentes aspectos de la señalización por sulfuro nos ha permitido posicionarnos como grupo referente en el campo. Es el motivo por el que estoy recogiendo en el día de hoy este galardón que me enorgullece especialmente.

Quisiera destacar, fundamentalmente, que todos estos logros y reconocimientos no hubieran sido posibles sin un grupo importante de investigadores e investigadoras predoctorales y posdoctorales que me han acompañado a lo largo de mi vida científica, compañeros y compañeras, con muchos de los cuales comparto una gran amistad. Por supuesto, mis mentores que me iniciaron, y numerosos científicos de prestigio que han sido colaboradores esenciales para llegar al día de hoy. En mi labor de mentora o directora, siempre he intentado dar la mejor versión de mí, y no reproducir actitudes que me desagradaron cuando yo estaba al otro lado en mi etapa de formación. También intento ser lo más positiva posible, puesto que, como todos sabemos, la investigación científica es ingrata cuando los resultados no acompañan. En mi experiencia, en muchas ocasiones, cuando se obtiene un resultado inesperado, que puede llegar a frustrar bastante, puede ser el comienzo de un descubrimiento singular.

Para concluir, me gustaría indicar que toda esta andadura no hubiera sido posible sin la persona que me ha acompañado desde mis estudios en Química, mi marido, Luis. Como científico, comprende y comparte los sacrificios que supone una vida investigadora y, sin su apoyo, no hubiera sido posible compaginar mi faceta investigadora con una vida familiar, una tesitura complicada para las mujeres investigadoras. Sin él, no hubiera podido disfrutar de mis hijos, Carlos y Cecilia.

De nuevo, muchas gracias por este reconocimiento.

Cecilia Gotor Martínez.
Profesora de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Instituto de Bioquímica Vegetal y Fotosíntesis de Sevilla, centro mixto del CSIC y la Universidad de Sevilla.

Nuria Quiles Puchalt

Investigadora en el Departamento de Ciencias Biomédicas de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia

04 PLACAS DE HONOR 2025 NURIA QUILES
De izquierda a derecha, Esther Gómez, Nuria Quiles, Alicia López y Manuel Jordán.

Discurso de entrega

A cargo de Francisco Pardo Fabregat.
Vicedecano de la Facultad de Educación de la Universidad CEU Cardenal Herrera y miembro del Consejo Rector de la AEC.

Excelentísimas autoridades, queridos colegas, amigas y amigos. Es un honor dirigirme a ustedes en esta ocasión tan especial para reconocer la trayectoria y los méritos de una científica excepcional: Nuria Quiles Puchalt. 

Hoy celebramos no sólo una carrera de logros, sino también el impacto profundo que su trabajo tiene en la ciencia y en la formación de nuevas generaciones de investigadores. Una carrera marcada por la excelencia y la pasión por la ciencia. 

Desde sus primeros pasos en la investigación, Nuria ha demostrado una vocación inquebrantable por comprender los mecanismos más complejos de la biología molecular. 

Su carrera comenzó con una beca predoctoral de la Generalitat Valenciana, que le permitió adentrarse en el estudio de la transferencia horizontal de información genética en Staphylococcus aureus. Bajo la supervisión del profesor Penadés, Nuria inició una línea de investigación que pronto daría frutos significativos.

Durante su doctorado en la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH), no sólo obtuvo la máxima calificación, sino también el Premio Extraordinario de Doctorado, un reconocimiento reservado para quienes alcanzan la excelencia académica y científica, como ya saben. Sus investigaciones en esta etapa llevaron a descubrimientos pioneros como pueda ser la caracterización de una nueva familia de reguladores de empaquetamiento en bacteriófagos, y la identificación de un mecanismo de empaquetamiento presente en un tercio de los fagos secuenciados.

Estos hallazgos, publicados en revistas de alto impacto, abrieron nuevas perspectivas en el estudio de la biología de los bacteriófagos.

«La participación de Quiler en proyectos internacionales la llevó a descubrir un mecanismo de transducción lateral con tasas sin precedentes, considerado uno de los factores más importantes en la rápida evolución bacteriana»

Tras su doctorado, Nuria emprendió una etapa posdoctoral en instituciones de referencia mundial, como la Universidad de Glasgow y el Imperial College London. Allí, profundizó en la relación entre los bacteriófagos y las islas de patogenicidad de S. aureus, contribuyendo a la explicación científica de cómo estos elementos influyen en la virulencia bacteriana.

Su participación en proyectos internacionales la llevó a descubrir un mecanismo de transducción lateral con tasas sin precedentes, considerado uno de los factores más importantes en la rápida evolución bacteriana. Este descubrimiento, publicado en Science, es una muestra del impacto global de su trabajo.

Pero Nuria no se conformó con seguir líneas establecidas. En 2019, inició una nueva línea de investigación sobre sistemas de comunicación en bacteriófagos, un campo emergente que explora cómo estos virus toman decisiones críticas en su ciclo vital. Gracias a su visión innovadora, esta línea ha generado resultados publicados en revistas como Nature Microbiology, Cell Host & Microbe y Nature Communications, consolidando su posición como referente internacional en el estudio de elementos genéticos móviles.

Como pueden observar, los resultados de sus investigaciones han dado fruto a multitud de publicaciones en revistas de prestigio con gran impacto social y científico, así como capítulos de libros e invitaciones a conferencias plenarias de su ámbito científico. Además, de su capacidad para establecer colaboraciones estratégicas con investigadores de instituciones como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universidad de Alabama y la Universidad de Singapur, demuestra su compromiso con la ciencia abierta y la cooperación internacional.

Estas alianzas han dado lugar a proyectos de gran envergadura y publicaciones que han marcado tendencia en el campo de la microbiología molecular.

«En un contexto donde la resistencia a antibióticos amenaza la salud global, la labor de Nuria no es sólo relevante: es imprescindible»

Más allá de sus logros científicos, Nuria ha asumido con responsabilidad y entusiasmo el papel de formadora. Ha codirigido cuatro tesis doctorales y, actualmente, dirige dos proyectos de doctorado en su grupo de investigación en la CEU UCH, donde ejerce como investigadora Ramón y Cajal.

Su implicación en la formación de jóvenes científicos garantiza la continuidad de la excelencia en la investigación y contribuye al desarrollo de talento en nuestro país.

Uno de los indicadores más claros del reconocimiento a la calidad científica es la capacidad para obtener financiación competitiva. Nuria ha logrado este objetivo con creces: es Investigadora Principal en dos proyectos financiados por el Ministerio de Ciencia e Innovación, con un presupuesto superior a 380.000 euros. Además, ha participado como investigadora en proyectos internacionales financiados por agencias británicas con presupuestos que superan el millón de libras.

Estos logros evidencian su excelencia científica, así como su capacidad de gestión, liderazgo y visión estratégica. Estas cualidades son imprescindibles para consolidar líneas de investigación punteras y sostenibles.

Más allá de la pasión en la transmisión y la contribución a la ciencia, podría uno preguntarse: ¿Por qué es importante el trabajo de Nuria? Coincidirán conmigo en que su trabajo aborda uno de los retos más urgentes de la biomedicina: la resistencia antimicrobiana. Comprender cómo los bacteriófagos contribuyen a la transferencia genética y a la evolución bacteriana es clave para diseñar estrategias que frenen la propagación de genes de resistencia.

Además, su investigación sobre sistemas de comunicación en fagos abre la puerta a nuevas terapias basadas en la manipulación de estos mecanismos, lo que podría revolucionar el tratamiento de infecciones bacterianas en un futuro próximo.

En un contexto donde la resistencia a antibióticos amenaza la salud global, la labor de Nuria no es solo relevante: es imprescindible. Su trabajo contribuye a generar soluciones innovadoras que pueden salvar vidas y mejorar la calidad de la atención sanitaria en todo el mundo.

Nuria representa lo mejor de nuestra comunidad científica: rigor, creatividad, capacidad de liderazgo y compromiso con la sociedad.

Su trayectoria da testimonio de que la ciencia española puede competir al más alto nivel y aportar soluciones a los grandes desafíos globales.

Por todo ello, por su brillante carrera, por su impacto científico y social, y por su dedicación incansable, Nuria merece la Placa de Honor AEC a jóvenes investigadores. 

Es un reconocimiento justo a una trayectoria que no sólo ha generado conocimiento, sino que ha inspirado a otros a seguir el camino de la excelencia.

Querida Nuria, en nombre de todos los aquí presentes, enhorabuena. Este galardón es un homenaje a tu esfuerzo, tu talento y tu pasión por la ciencia. Que este reconocimiento sea también un estímulo para seguir avanzando, porque estamos seguros de que lo mejor está por venir.

Muchas gracias.

Respuesta de la galardonada

Buenas tardes a todos.

Es un verdadero honor y una inmensa alegría recibir la Placa de Honor de la AEC en la categoría de Jóvenes Investigadores. Agradezco profundamente a la Asociación Española de Científicos (AEC) esta distinción. Es un reconocimiento que valoro enormemente y que me impulsa a seguir trabajando con más ilusión, si cabe. En especial, querría agradecer la generosidad y el apoyo del Dr. Francisco Pardo Fabregat, a quien agradezco de corazón haberme nominado para este premio. Gracias, Paco, por tu confianza en mi trayectoria y por creer en el valor de mi trabajo.

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Cuando Paco me dio la noticia de la concesión de este premio, le dije medio en serio, medio en broma que, teniendo 40 y pico años, era un halago que a esta edad aún se me considerara «investigadora joven». Y aún estando profundamente agradecida por este galardón, mi situación, el hecho de que hace solamente dos años pudiera empezar a liderar mi propio equipo, es el síntoma de un fallo estructural en el sistema científico de nuestro país. Un sistema que condena a los investigadores a interminables carreras preparatorias, a una precariedad muchas veces inasumible, antes de darles la estabilidad y la oportunidad de dirigir sus propios equipos científicos de manera independiente. Necesitamos acortar estos plazos. Necesitamos que el talento pueda florecer y liderar antes. Por el bien de la ciencia y de quienes la hacemos. Esta reflexión me lleva, si me lo permitís, a un punto clave: la inversión en ciencia no puede depender de vaivenes políticos. La inversión en I+D+i debe ser considerada una cuestión de Estado que trascienda colores políticos y que mire a horizontes más largos que los de una legislatura política de cuatro años. Sólo así podremos asegurar la estabilidad necesaria para que nuestros centros de investigación y universidades se consoliden y, lo más importante, se conviertan en el motor económico y social que la economía española necesita.

«Tengo la inmensa suerte de que los derroteros de la vida me han llevado a tener un trabajo que me apasiona»

Tengo la inmensa suerte de que los derroteros de la vida me han llevado a tener un trabajo que me apasiona. Mi trabajo se centra en el fascinante campo de la Microbiología Molecular, con una misión crítica en la actualidad: luchar contra las bacterias multirresistentes. Las infecciones causadas por estas bacterias resistentes a antibióticos ampliamente utilizados son una de las mayores amenazas para la salud global. Desde mi laboratorio, investigamos los virus que infectan bacterias, llamados bacteriófagos. Su estudio es crucial por una doble razón: son en parte responsables de que estas resistencias a antibióticos se propaguen, pero, a la vez, representan una de las mejores bazas que tenemos para acabar con las bacterias que causan estas infecciones utilizando la fagoterapia, un arma a la vanguardia en la lucha contra esta silenciosa pandemia de resistencia antimicrobiana. Desde mi laboratorio, aportamos nuestro grano de arena, investigando mecanismos moleculares para desarrollar nuevas estrategias de prevención y tratamiento.

Si estoy aquí hoy es gracias a las oportunidades que me dieron. En primer lugar, quiero agradecer a mi familia, por su apoyo y comprensión, ellos son mi brújula moral y mi ejemplo a seguir. Quiero agradecer por su apoyo constante a mi mentor, el Dr. José Penadés. Un científico excepcional y brillante que confió en mí y me abrió las puertas de su laboratorio y del mundo de la ciencia. Estuve 10 años en el Reino Unido haciendo ciencia puntera. La decisión de volver a España no fue sóolo por un motivo personal; fue también la oportunidad de volver a mi casa científica. Y, verdaderamente, he sentido que volvía a cas,a ya que, en este camino de regreso, he encontrado un apoyo fundamental en mi universidad, la CEU UCH.

Quiero agradecer muy especialmente al Dr. Ignacio Pérez Roger, anterior Vicerrector de Investigación, por su confianza inicial, y a la Dra. Alicia López Castellano, actual Vicerrectora, por su continuo y firme apoyo. Es un honor formar parte de un proyecto científico tan emocionante como el que se está fraguando en la universidad bajo su dirección. Gracias por apoyar y creer en la ciencia que construimos juntos.

Una vez más, gracias a la AEC por este reconocimiento, y a mis compañeros y a mi familia por acompañarme en este camino. Este premio me da más fuerza si cabe para continuar trabajando. ¡Muchas gracias!

Nuria Quiles Puchalt.
Investigadora en el Departamento de Ciencias Biomédicas de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia.

Luis Felipe Fernández García

Profesor de Lengua en el Instituto Elisa y Luis Villamil de Vegadeo (Asturias) y fundador del Foro Comunicación y Escuela

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De izquierda a derecha, Esther Gómez, Luis Felipe Fernández, Alicia López y Manuel Jordán.

Discurso de entrega

A cargo de Enrique de la Rosa.
Investigador Científico del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CSIC) y Vicepresidente de la AEC.

Un año más nos reunimos en la entrega de las Placas de Honor de la Asociación Española de Científicos (AEC) para reconocer el esfuerzo y el talento dedicados en España a la generación de conocimiento, a la difusión del mismo y a su aplicación en beneficio de la sociedad. Este año tengo el placer y el honor de presentar al Dr. Luis Felipe Fernández García, cuyo esfuerzo y talento han seguido unos cauces nada frecuentes.

Entre los fines de nuestra Asociación, se encuentra fomentar el interés de la sociedad española, y muy especialmente de sus jóvenes, en la investigación y la innovación. Muchos de nosotros perseguimos ese fin con actividades de divulgación, como charlas en colegios e institutos, visitas a centros de investigación, talleres, etc. Además, para llegar a buen fin, es necesario implicar a maestros y profesores. Al menos, a mí, me resulta evidente. Por ello, me impresionó profundamente la implicación de Luis Felipe, que resumo brevemente a continuación.

«Luis Felipe ha impulsado un proyecto pionero de escuela abierta a la comunidad en un entorno rural»

Como director del Centro Educativo Aurelio Menéndez de Ibias (1988-2005), impulsó un proyecto pionero de escuela abierta a la comunidad en un entorno rural. Es imposible resumir la cantidad de actividades que organizó para sus alumnos y alumnas, pero, afortunadamente, él mismo me lo resumió, cuando le conocí, en una imagen, quizás un poco tópica, pero de enorme fuerza. Ibias está situada en el suroeste de Asturias. Cuando se incorporó a su centro se percató de que los chicos y las chicas del mismo no habían visto el mar. Y, además del mar, Luis Felipe permitió a sus alumnos conocer referentes de la ciencia, la universidad, el deporte, la política, los medios de comunicación, las ONG, etc., fomentando vocaciones diversas y reduciendo desigualdades sociales.

En 2005, se trasladó al IES Elisa y Luis Villamil de Vegadeo, donde, desde 2009, dirige el proyecto Foro Comunicación y Escuela, que va por su 17ª edición. Su objetivo es ofrecer a los casi 1000 estudiantes de la comarca Oscos-Eo, formada por siete municipios del occidente asturiano, experiencias educativas a las que no tienen fácil acceso en ese entorno rural.

La lista de actividades, que se realizan entre abril y noviembre, salvo en la pausa estival, es impresionante. Os recomiendo echar un vistazo al programa en internet.

Centrándome en las de ámbito científico, son destacar:

  • Encuentros con científicos como Margarita Salas, Carlos López-Otín, Rosa Menéndez, Margarita del Val, Luis Blanco, Amador Menéndez y otros muchos investigadores.
  • Visitas a centros de investigación de la Universidad de Oviedo, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Atapuerca y el Museo de la Evolución Humana, el CERN, la Estación de Seguimiento de Satélites de Cebreros o el Laboratorio Subterráneo de Canfranc, entre otros muchos.


Luis Felipe ha recogido muchas de estas experiencias y analizado su impacto en su Tesis Doctoral, con la que obtuvo el doctorado en Equidad e Innovación en Educación -bonito título- por la Universidad de Oviedo. Su dedicación, más allá de la docencia, ha fomentado el interés por la investigación y la innovación en un marco de carácter humanístico, social y comunitario, en plena sintonía con los fines de la AEC.

Sus méritos le hacen merecedor de una Placa de Honor AEC, que se suma a otras muchas distinciones, como la Cruz de la Orden de Alfonso X El Sabio, en 2018, o la Medalla de Asturias, en 2025. Nosotros nos sentimos muy honrados de que haya aceptado nuestro modesto reconocimiento.

Respuesta del galardonado

Sr. Presidente y miembros de la Junta Directiva de la Asociación Española de Científicos (AEC), distinguidos galardonados, autoridades, señoras y señores:

Recibir la Placa de Honor AEC es, desde luego, un honor inmenso. Pero, sobre todo, es una emoción profunda. Porque detrás de este reconocimiento no hay sóolo un nombre propio, sino muchos nombres, muchos rostros y muchos sueños compartidos. Los de tantas personas que, desde nuestros pueblos, creen firmemente que la educación, la ciencia y, de manera preeminente, la igualdad de oportunidades no son un lujo, sino fundamentalmente un derecho irrenunciable. Siento una profunda gratitud hacia quienes han creído en nuestro proyecto: entidades públicas y privadas que, con su financiación, han hecho posible la gratuidad de cada una de las más de 1000 actividades desplegadas en el Foro Comunicación y Escuela, al profesorado que se ha dejado la piel en su preparación y ejecución, a los medios de comunicación que las han dado a conocer a toda la sociedad, y, en definitiva, hacia quienes han puesto lo mejor de sí mismos para hacer realidad esta propuesta educativa.

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«Cuando una nace, crece, vive o trabaja en el medio rural de nuestra querida España, aprende algo que considero muy valioso: los recursos pueden ser limitados, pero el talento y la ilusión son infinitos»

Cuando una nace, crece, vive o trabaja en el medio rural de nuestra querida España, de nuestra querida Asturias, aprende algo que considero muy valioso: que los recursos pueden ser limitados, pero que el talento y la ilusión son infinitos. Lo que se precisa es que algo o alguien encienda esa chispa. Y si algo hemos intentado hacer desde el Foro Comunicación y Escuela es precisamente eso: encender chispas de curiosidad científica, de pensamiento crítico, de amor por aprender y de amor por el conocimiento y, de manera relevante, proclamar el principio de que no debemos renunciar a nada, en la formación de nuestros jóvenes, por no pertenecer a una gran ciudad. La ciencia no sólo ocurre en los laboratorios o en los grandes centros de investigación. La ciencia también ocurre cuando una niña o un niño de un pueblo se pregunta por qué el cielo cambia de color al atardecer, o cuando un joven diseña un experimento con materiales reciclados, o cuando un maestro o una maestra se empeña en que sus alumnos y alumnas comprendan que detrás de cada descubrimiento hay una historia humana.

En el Foro Comunicación y Escuela, hemos creído firmemente que la educación puede transformar territorios, que la divulgación científica puede transformar territorios, que llevar la ciencia, en estado puro, en la máxima expresión, a los estudiantes que se forman en los centros educativos asentados en el entorno rural de Asturias no es sólo divulgar el conocimiento: es abrir horizontes, romper barreras. En definitiva, sembrar futuro… Por eso, en todos estos años hemos apostado por proyectos que han acercado a nuestro alumnado a científicos, periodistas, divulgadores, premios nacionales e internacionales, hemos fomentado en su proceso de aprendizaje proyectos de investigación, incluso hasta en el otro lado del mundo, en Nueva Zelanda, por ejemplo, en la edición de 2015. Les hemos acercado a algunos los principales centros de investigación de España y de Europa: al acelerador de partículas (CERN) en Ginebra, en un proyecto con la Universidad de Oviedo; al Centro de Biología Molecular Severo Ochoa; al Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas; al Instituto de Estudios Celulares y Moleculares ATRYS-HEALT; o al gran Centro de Control y Navegación Aérea de Gavá-Barcelona, entre otros. Y hemos diseñado proyectos ad hoc de fomento de las vocaciones científicas entre nuestros estudiantes, como el llevado a cabo en el Laboratorio Subterráneo de Canfranc, durante cinco días, y con la asistencia de 50 jóvenes de Educación Secundaria de cinco institutos del medio rural del Occidente de Asturias… Todo ello hace visible, ante los niños y jóvenes que tenemos nuestros colegios e institutos, algo fundamental: que la ciencia también les pertenece.

«Cuando la ciencia llega a las aulas de los entornos rurales, no sólo enseña fórmulas o teorías: enseña, sobre todo, dignidad»

Porque cuando la ciencia llega en la máxima expresión a las aulas de los entornos rurales, no sólo enseña fórmulas o teorías: enseña, sobre todo, dignidad. Enseña que el lugar donde naces no debe determinar el lugar al que puedes llegar; enseña que el talento no tiene unas coordenadas geográficas predeterminadas.

Cada proyecto de investigación, cada conferencia o experimento realizado, cada visita a un centro científico de referencia, ha sido una forma de democratizar el conocimiento, de romper el aislamiento, de construir puentes entre lo local y lo global, de construir puentes desde la escuela del occidente de Asturias y el resto del mundo. Y esos puentes son, en realidad, caminos de igualdad.

Vivimos en una época en la que la información se multiplica, pero también las desigualdades. Por lo tanto, defender una educación pública, por cierto, la única que se asienta en el medio rural, de calidad es defender la justicia social. Es garantizar que todos los niños y niñas, vivan donde vivan, tengan acceso a la misma calidad educativa, a las mismas oportunidades para soñar, a las mismas oportunidades para descubrir, a las mismas oportunidades para transformar.

El Foro Comunicación y Escuela visualiza un modelo de centro educativo en el medio rural en el que se concreta una convicción profunda: que la educación debe ser una herramienta de cohesión, de progreso, de esperanza o como afirmaba el presidente Nelson Mandela: «El arma más poderosa para cambiar el mundo». Que los centros educativos del medio rural deben ser motores de innovación, lugares donde la ciencia, por ejemplo, se hace cercana y humana, donde el aprendizaje se vive con pasión. La ciencia, como la educación, no entiende de distancias ni de orígenes, pero sí entiende de pasión, de rigor, de compromiso. Lo que necesita es de visibilidad, de reconocimiento, de oportunidades.

Hoy recogemos esta distinción con enorme gratitud, pero también con profundo sentido de responsabilidad, porque queda todavía queda mucho por hacer: seguir acercando la ciencia a cada rincón, seguir tendiendo puentes entre la escuela y la sociedad, seguir demostrando que el talento rural no sólo existe, sino que es esencial para el progreso de Asturias y de España.

De alguna forma, la educación y la ciencia son, en el fondo, dos formas de creer en las personas. Y pensar en la necesidad de una formación acorde al siglo XXI para las personas del medio rural es pensar en futuro más justo, en un futuro más equilibrado, en definitiva, en un futuro más humano.

Concluyo. Y permítanme hacerlo con una imagen que, en mi opinión, resume todo lo que sentimos los que, con humildad y convicción, trabajamos en esta tarea: y es que cada vez que llevamos la ciencia a un aula rural es como sembrar una semilla. A veces, sin duda, tarda en germinar, o directamente no germina. Pero, cuando florece, cambia paisajes, cambia destinos, cambia un pueblo, en definitiva, se trata formar a nuestros jóvenes en la misma dirección de lo afirmado por el considerado padre de la ciencia moderna, Galileo Galilei, cuando dijo que: «Dar ejemplo es la mejor manera de influir en los demás, realmente, la única manera».

Ese, apreciados amigos y amigas, es el poder más hermoso de la educación. Muchas gracias a todas y a todos.

Luis Felipe Fernández García.
Profesor de Lengua en el Instituto Elisa y Luis Villamil de Vegadeo (Asturias) y fundador del Foro Comunicación y Escuela.

Geolodía

Ana Ruiz Constán – Presidenta de la Sociedad Geológica de España

De izquierda a derecha, Esther Gómez, Alicia López, Ana Ruiz y Manuel Jordán.

Discurso de entrega

A cargo de Ana María Alonso Zarza.
Catedrática del Departamento de Mineralogía y Petrología de la Universidad Complutense de Madrid y vocal del Consejo Rector de la AEC.

Estimadas autoridades, Presidente y Junta del Consejo Rector de la Asociación Española de Científicos (AEC), estimadas galardonadas y galardonados, acompañantes, señoras y señores.  

Es para mí un privilegio participar este año en la entrega de Placas de Honor de la AEC. Asociación que tuve la oportunidad de conocer el año 2023 y a la pertenezco desde entonces. He seguido muy de cerca las actividades de la Asociación y quiero felicitarla por la diversidad de actividades que realiza y por contribuir a poner en valor y visibilizar los valores de todas las ramas de la ciencia y las científicas y científicos que hacen y divulgan la ciencia. Estos galardones son una prueba de ello. Quiero felicitar a todos los galardonados y galardonadas por este merecidísimo reconocimiento a su excelente trabajo.

«Geolodía es una actividad de divulgación que llega a todos los rincones del país, a través de casi mil excursiones o salidas de campo»

Este año me toca presentar uno de los premios a la Divulgación, y no sólo es un privilegio, sino que me produce una alegría y emoción enorme presentar el premio al Geolodía. Probablemente, no todos los presentes sabrán qué es el Geolodía, si bien se puede intuir que es el Día de la Geología, y así es, de alguna forma. Pero estoy segura de que no se pueden imaginar las dimensiones que tiene.

En el acta de la reunión y programa que hoy estamos siguiendo, se dice que esta Placa de Honor AEC se concede al Geolodía por ser una actividad de divulgación que llega a todos los rincones del país, acercando la Geología a todos los públicos a través de casi mil excursiones o salidas de campo, siendo una referencia de divulgación científica nacional e internacional. Seguro que se preguntan: ¿Cómo se hace? ¿En qué consiste? ¿A quién se le ocurrió semejante idea? ¿De verdad hay 1000 excursiones?

Empecemos por el principio: el Geolodía celebra este año su vigésimo aniversario. En julio de 2005, a Jose Luis Simón y Luis Alcalá se les ocurrió hacer una excursión geológica guiada para todo tipo de público al entonces Parque Geológico de Aliaga, en Teruel, ahora integrado en el Geoparque UNESCO del Maestrazgo (si no lo conocen, les animo a que lo visiten). Aprovecho para comentar que la geodiversidad de nuestro país en riquísima y, como ejemplo, señalaré que España es el segundo país del mundo en Geoparques UNESCO, sólo superada por China. Pues bien, después del éxito de ese primer Geología en Teruel, se fueron sumando provincias y, en 2010, la Sociedad Geológica de España (SGE) comenzó a coordinar el Geolodía en todo el territorio nacional.

Cada junta directiva de la SGE ha hecho, desde entonces, un esfuerzo ímprobo por mejorar y hacer crecer el Geolodía, desde conseguir celebrarlo en todas las provincias y ciudades autónomas hasta diseñar modelos de guías homogéneos, modernizar la página web, internacionalizarlo o llegar a acuerdos con instituciones nacionales e internacionales para que colaboren y ayuden a financiar el Geolodía. Si bien la coordinación es de la SGE, son numerosas las instituciones que colaboran, destacando la Asociación Española para la Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, el Instituto Geológico de España (IGME) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) o la Asociación Internacional de Sedimentología (IAS). Y cada año, ha contado con la ayuda de la Fundación Española para la Ciencia y Tecnología (FECYT), que no sólo contribuye con la financiación, sino también a visibilizar el Geolodía como una de las actividades de divulgación a nivel nacional con más éxito. En 2018, comentando en algún evento de divulgación el número de asistentes a los eventos de divulgación nacional, al Geolodía sólo le superaba A pint of Science, que por aquel entonces contaba con unos 20.000 asistentes. Al Geolodía de entonces asistieron unas 10.000 personas, pero no es lo mismo llevar al público a los bares que al campo.

«Desde la pandemia de 2020, además de las excursiones, Geolodía empezó a sumar vídeos, videojuegos, charlas e incluso un Geolodía para los más pequeños»

Es posible que aún no sepan en que consiste el Geolodía. Es sencillo: el mismo fin de semana del año (según la distribución de las fiestas puede ser el primero o el segundo de mayo) tiene lugar el Geolodía en todo el país. Se organizan entre 50 y 55 excursiones en todas las provincias, lideradas de forma voluntaria por especialistas en geología. Las excursiones cambian de lugar todos los años y cada año se elaboran nuevas guías, todas ellas disponibles en la web del Geolodía, y sí, hay unas 1000.

Es un trabajo ímprobo, a mí me gusta decir que el Geolodía es una organización caótica o un caos organizado. Hay dentro de un orden muchos grados de libertad. Para que esto funcione el personal implicado es enorme. Al equipo coordinador del Geolodía central liderado por la SGE, se suman los más de 50 equipos de los distintos Geolodías provinciales, y todo funcionando al unísono. Es realmente increíble. Son más de 500 voluntarios y voluntarias los que participan anualmente en la organización del Geolodía. Pero, además, el Geolodía ha ido avanzando y modernizándose.

En 2020, con todos los organizadores de los Geolodía en marcha, vino la pandemia y esto provocó un pequeño caos y un enorme cambio. Ese año el Geolodía se quedó en casa, no hubo otro remedio que sustituir el campo por Geolodías virtuales. En pleno confinamiento, se hicieron 26 vídeos realmente creativos, que tuvieron ese fin de semana del 9-10 mayo más de 70.000 visualizaciones. El Geolodía empezó a cambiar y, además de las excursiones de campo, empezó a sumar vídeos, videojuegos, charlas e incluso un Geolodía para los más pequeños (Mi primer Geolodía).

«Se trata de hacer llegar a todo tipo de público que la Geología es una ciencia imprescindible para nuestra vida cotidiana»

La pregunta que se harán es: ¿Cuál es el objetivo de todo esto? La respuesta es sencilla. La Geología es una ciencia poco conocida y que va desapareciendo de los currículos escolares. De hecho, esta misma semana ha comparecido ante la Comisión de Ciencia, Innovación y Universidades y la Comisión de Educación, Formación Profesional y Deportes del Congreso de los Diputados una amplia representación de organismos, asociaciones y colegios profesionales de la Geología, para defender la importancia estratégica de la Geología en la sociedad y reclamar su reconocimiento en las políticas científicas, educativas y medioambientales de nuestro país.

Pues de esto va el Geolodía: se trata de hacer llegar a todo tipo de público que la Geología es una ciencia imprescindible para nuestra vida cotidiana, no estaríamos aquí sin los recursos geológicos (los minerales, el petróleo o el agua…, el más fundamental y preciado), no podemos hacer una sociedad segura (terremotos, volcanes, inundaciones…), sin el conocimiento geológico y tampoco podemos preservar nuestro patrimonio histórico, además de perdernos el conocimiento de la larga historia del único planeta en el que podemos vivir, la Tierra, que no corre peligro, pero nosotros, sus habitantes, sí. De todo esto, tratan los más de 1000 Geolodías organizados en estos 20 años.

Como geóloga, agradezco enormemente que la AEC contribuya con este premio a poner en valor la Geología y me siento tremendamente orgullosa de esta unión geológica que cada año lleva a cabo este proyecto maravilloso y entrañable. Como ciudadana y como vocal de la AEC no puedo por menos de alegrarme y felicitar a la SGE y a todas las instituciones y personas que, año tras año, se implican por el trabajo que realizan y por la concesión de esta merecidísima Placa de Honor AEC al Geolodía que recoge en nombre de todas ellas la Presidenta de la SGE, Ana Ruiz.

Respuesta de la galardonada

Estimados Presidente y Junta del Consejo Rector de la Asociación Española de Científicos (AEC), autoridades, personas galardonadas y acompañantes, muy buenas tardes.

En representación de la Sociedad Geológica de España (SGE), quiero transmitir nuestro agradecimiento a la AEC, a su Presidente, D. Manuel Jordán Vidal, y a su Consejo Rector, por haber otorgado esta Placa de Honor 2025 en la modalidad de Divulgación de la Ciencia, al Geolodía. Es una gran alegría y, al mismo tiempo, una inmensa responsabilidad representar a cientos de compañeras y compañeros que han construido este proyecto a lo largo de 20 años. Así mismo, deseo hacer una mención especial a Ana Mª Alonso Zarza, por su implicación para que el Geolodía sea una iniciativa cada vez más conocida y reconocida, y por haber sido clave para que hoy estemos celebrando este reconocimiento.

06 PLACAS DE HONOR 2025 GEOLODÍA 02

«Geolodía es pasión por la geología y ganas de mostrar a la sociedad los misterios que esconde el paisaje»

Decía Stephen Hawking, gran científico y ejemplo de superación personal, que «la ciencia no sólo es una disciplina de la razón, sino también del romance y de la pasión». Por su parte, Albert Einstein mantenía que «la cosa más hermosa que podemos experimentar es el misterio porque es la fuente de todo arte y de toda ciencia». Y ambos tenían razón. Cuántos descubrimientos científicos se habrían dejado de hacer si el ser humano no hubiera mostrado curiosidad por algún misterio. O, por el contrario, si no hubiera mantenido la pasión, a pesar de los errores, para seguir haciéndose preguntas. Esos ingredientes, pasión por la geología y ganas de mostrar a la sociedad los «misterios» que esconde el paisaje, son la base a partir de la cual se ha ido forjando el Geolodía en estos 20 años de existencia.

En 2005, en Teruel, José Luis Simón (Universidad de Zaragoza) y Luis Alcalá (Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis) fueron el detonante de una actividad que nació con la única ambición de poner en valor entre la población local el patrimonio geológico del Parque Geológico de Aliaga. Sin embargo, el boca a boca entre compañeros y compañeras hizo que se replicara con éxito en otros lugares de España. Alicante, Guadalajara, Huesca, Valencia y Zaragoza fueron las primeras provincias en sumarse en años sucesivos. En 2010, la SGE, consciente de la necesidad de dar a conocer la Geología entre la sociedad, promovió la realización de la actividad a nivel nacional y consiguió involucrar a más de 30 provincias. Un verdadero pistoletazo de salida para la posterior expansión del Geolodía por toda España y, en los últimos años también, su salto a Hispanoamérica.

El Geolodía ha sido desde sus orígenes y continúa siendo hoy una auténtica escuela en la que geólogos y geólogas aprenden a transmitir a la sociedad el valor de nuestro patrimonio geológico y la belleza de nuestra ciencia, la geología. La más desconocida de las cinco ciencias básicas, pero tan imprescindible para conocer el pasado, la historia de nuestro planeta, como para construir un futuro basado en la obtención sostenible de recursos y en la mitigación del impacto de los desastres naturales. Y lo cierto es que, independientemente del año en el que cada uno se haya sumado a su organización, ya fuera en 2005, 2010 o 2022, lo que es seguro es que, a partir de ese momento, ya no ha querido perderse nunca la cita de primeros de mayo.

«No hay nada más bello que compartir lo que uno ama. Eso es, precisamente, lo que hacemos las geólogas y los geólogos de este país, cada año, a través del Geolodía»

Sin embargo, en proyectos de divulgación con una trayectoria tan amplia, no todo son siempre fuegos artificiales ni su continuidad se mantiene por mera inercia. Es necesario convivir con la rutina de diseñar cada año un nuevo recorrido geológico que mantenga viva la llama de nuestra actividad; cumplir con los formatos establecidos en las plantillas de guías y carteles (aunque, a veces, resulte tedioso) para no descuidar el proyecto común; abrir la puerta a nuevos formatos, como videojuegos o recorridos virtuales, porque las salidas de campo son una experiencia maravillosa, pero necesitamos también otras propuestas que nos enriquezcan; y también, cada vez más, adaptarse y buscar nuevas vías de comunicación que nos hagan más accesibles a públicos diversos. Porque el Geolodía es un proyecto vivo y, como tal, requiere cuidado.

Y es que, si algo he podido comprobar en estos años en los que he formado parte del equipo coordinador nacional, es que el Geolodía despierta auténticas pasiones. Todo el mundo lo siente como suyo y, además, cada cual lo concibe y lo concreta de una manera distinta: desde el Geolodía multitudinario de Alicante, pasando por el más íntimo de Lugo o el recién nacido en Uruguay. Y eso es porque ha trascendido a las personas que lo crearon o a las que lo coordinan, porque es parte de la cultura popular de nuestra comunidad geológica.

Quiero aprovechar este momento para dar las gracias a la Asociación para la Enseñanza de las Ciencias de la Tierra (AEPECT), al Centro Nacional Instituto Geológico y Minero de España (IGME) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), a la Fundación Española para la Ciencia y Tecnología (FECYT), así como a las numerosas instituciones locales, regionales, nacionales e internacionales que sostienen, año tras año, al Geolodía. Porque un proyecto tan ambicioso como este no podría llevarse a cabo sin el respaldo institucional y, sobre todo, sin la ilusión y el trabajo desinteresado de tantas y tantas personas.

En definitiva, no hay nada más bello que compartir lo que uno ama. Y eso es, precisamente, lo que hacemos las geólogas y los geólogos de este país, cada año, a través del Geolodía.

Muchas gracias de nuevo por esta Placa de Honor AEC 2025.

Ana Ruiz Constán.
Presidenta de la Sociedad Geológica de España.

Premis Sapiència

Juan Mora Pastor – Presidente de la Red de Universidades Valencianas para el fomento de la I+D+i (RUVID)

07 PLACAS DE HONOR 2025 INFORUVID
De izquierda a derecha, Alicia López, Juan Mora, Pilar Durá, Begoña Fanjul, Esther Gómez y Manuel Jordán.

Discurso de entrega

A cargo de Carolina Picazo Álvarez.
Directora del IES Cid Campeador de Valencia.

Hoy quería contaros cómo nacieron estos premios. Unos premios que parten de una idea que siempre hemos tenido muy presente en los institutos: nos preocupamos mucho por la atención a la diversidad «por abajo», y eso está muy bien, pero… ¿qué pasa con la atención a la diversidad «por arriba»?
Desde esa perspectiva, en el centro donde trabajaba entonces existía un programa para Jóvenes Investigadores, pensado precisamente para aquel alumnado que podía ir más allá. Queríamos ofrecerles la oportunidad de avanzar un poco más en su desarrollo cognitivo, saciar su curiosidad y trabajar a fondo sobre un tema que realmente les apasionara. En ese centro, hacía años que organizábamos un concurso entre institutos de la Comunitat Valenciana, un concurso en el que muchos jóvenes podían presentar sus investigaciones, con todo lo que implica organizarlo. Pero veía que era tan beneficioso para el alumnado que, a pesar del esfuerzo que requería, valía totalmente la pena.

«Queríamos ofrecer al alumnado la oportunidad de avanzar un poco más en su desarrollo cognitivo, saciar su curiosidad y trabajar a fondo sobre un tema que realmente les apasionara»

Lo creía tan firmemente que siempre pensaba que las instituciones dedicadas a la enseñanza, las que de verdad se preocupan por la formación de sus jóvenes y disponen de más recursos, debían ser quienes lo organizaran. Una idea ambiciosa, fruto de mi optimismo desbordante.

Año tras año, el día de la entrega de premios, invitaba a representantes de estas instituciones con la esperanza de convencerles de que este era un camino hacia la excelencia de la escuela pública. Un año invité a Carmen Bevià, Secretaria Autonómica de Universidades e Investigación. Al final del acto, mantuve la misma conversación que había tenido otros años con otros representantes que habían aceptado mi invitación. Pero, aquella vez, fue diferente: ella vio en el concurso su potencial, sus beneficios y el valor de reconocer el esfuerzo de aquellos alumnos y alumnas que habían dedicado dos años de su vida a investigar, además de toda la carga lectiva. ¿Acaso eso no merece un reconocimiento?

«Llegar juntos es el principio. Mantenernos juntos es el progreso. Trabajar juntos es el éxito»

A partir de ahí, nos pusimos a trabajar, a pulir, a hacerlo grande… y, de repente, otro obstáculo: ¡la COVID! Capaz de frenar cualquier iniciativa. ¿Cualquiera? No, esta no. La convicción y la motivación de un equipo que crecía a medida que pasaban los días, los encuentros y las videoconferencias. Ángel Carbonell, Pilar Durá, Begoña Fanjul… ¿os acordáis? Nada nos detuvo y, poco a poco, aquel pequeño «concurso de jóvenes investigadores» pasó a ser Premis Sapiència. El trabajo, la constancia y el compromiso de un equipo de profesionales hicieron posible que este proyecto naciera finalmente… pero no sólo eso: nada de esto habría podido ocurrir sin el apoyo de las instituciones y de las personas que, desde ese momento, iban a convertirse en las organizadoras de Premis Sapiència.

Desde entonces, yo pude desvincularme un poco de la organización, porque la dejaba en muy buenas manos, en las mejores. Ahora mi vínculo con Premis Sapiència es como participante, como tutora de trabajos de investigación maravillosos y sorprendentes, en los que el alumnado ha investigado, ha realizado trabajo de campo, experimentos, encuestas… han sido curiosos, creativos y han aprendido muchísimo.

Por eso, hoy es de justicia agradecer a las entidades que hacen posible que Premis Sapiència sea hoy un referente en investigación: RUVID, las universidades, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de la Comunitat Valenciana y la Conselleria de Educación, Cultura, Universidades y Empleo de la Generalitat Valenciana. Sin ellos, esto no sería posible.

De hecho, para terminar, quería citar una frase atribuida a Henry Ford, que daba título a uno de los trabajos que tutoricé: «Llegar juntos es el principio. Mantenernos juntos es el progreso. Trabajar juntos es el éxito»

Respuesta de la Conselleria de Educación, Cultura, Universidades y Empleo de la Generalitat Valenciana

Presidente de la Asociación Española de Científicos (AEC), estimado D. Manuel Jordán Vidal. Autoridades, científicas y científicos. Buenas tardes.

Es un honor para mí estar hoy aquí como Secretaria Autonómica de Universidades, recibiendo este reconocimiento en nombre del Conseller de Educación, Cultura, Universidades y Empleo de la Generalitat Valenciana (GVA), el cual me traslada un afectuoso saludo y agradecimiento para todos ustedes.

En primer lugar, gracias a la AEC por este reconocimiento y por la organización de esta Gala de la Ciencia. Es un honor acompañar hoy a Red de Universidades Valencianas para el fomento de la I+D+i (RUVID) y a Premis Sapiència, aquí en Valencia, en la sede de la Universidad CEU Cardenal Herrera, donde se celebra esta 27ª edición de las Placas de Honor AEC 2025. Nuestro agradecimiento también al equipo anfitrión y a quienes han hecho posible este encuentro.

07 PLACAS DE HONOR 2025 INFORUVID 03

«Una sociedad que cultiva vocaciones científicas desde edades tempranas es una sociedad más libre, más próspera y más justa»

Permítanme comenzar con una idea sencilla: una sociedad que cultiva vocaciones científicas desde edades tempranas es una sociedad más libre, más próspera y más justa. Por eso, desde la GVA hemos apostado, de forma sostenida, por llevar la ciencia a las aulas preuniversitarias y por reconocer el talento joven y la labor imprescindible del profesorado. Esa es, precisamente, la esencia de Premis Sapiència, la iniciativa conjunta de RUVID y la Conselleria que hoy recibe la Placa de Honor de la AEC en la modalidad de Divulgación de la ciencia.

Quiero felicitar a RUVID por este galardón y, a través de RUVID, a las universidades valencianas y a la delegación de Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en la Comunitat Valenciana que la integran. RUVID es una red que lleva más de dos décadas uniendo universidad, empresa y sociedad, promoviendo cooperación científica, transferencia e internacionalización y, muy especialmente, impulsando cultura científica y vocaciones entre la ciudadanía. Hoy celebramos un reconocimiento que premia resultados, pero también una trayectoria y un modelo de colaboración que suma y multiplica.

Tras la laudatio de Carolina Picazo, directora del IES Cid Campeador —a quien agradezco sinceramente su impulso originario y su experiencia vital como participante—, deseo con estas palabras trasladaros varios mensajes.

Premis Sapiència nace con un objetivo claro: despertar la curiosidad, el pensamiento crítico y el deseo de investigar en el alumnado de ESO, Bachillerato y ciclos formativos de grado medio de toda la Comunitat Valenciana. Lo hace a través de una convocatoria de premios a proyectos de investigación en cinco grandes áreas del conocimiento y con un ecosistema que arropa al estudiantado desde el primer día. Esta es, para la Conselleria, una inversión de altísimo retorno social.

Los premios van acompañados de una estrategia de divulgación y acompañamiento: Premis Sapència visita centros para explicar cómo plantear proyectos, cómo escribir la memoria o defender la exposición oral. Además, moviliza a un jurado de expertos de nuestras universidades y centros de investigación y articula una red de Embajadores Sapiència —iniciativas universitarias y ferias científicas que acercan la ciencia al territorio durante todo el año. Esta dinámica no solo detecta talento, sino que también crea cultura científica, la hace cotidiana y compartida.

Quiero subrayar una novedad de esta edición: el distintivo Centre Sapiència, un reconocimiento anual para aquellos centros que demuestran una implicación sobresaliente y una alta participación en la convocatoria. Nuestra intención es clara: institucionalizar la investigación en los centros como práctica educativa y como proyecto de centro, consolidando equipos y trayectoria.

Nada de esto sería posible sin el profesorado. Premis Sapiència reconoce esa tutoría paciente y exigente que convierte una intuición en una pregunta de investigación, y una pregunta en un diseño experimental o en una metodología rigurosa. RUVID, además, impulsa formación específica para docentes y genera recursos de apoyo. A los y las docentes que hoy nos acompañan: gracias por encender la chispa y mantener la llama.

«Premis Sapiència nos recuerda, una vez más, que la cultura científica no es un lujo, sino una condición para el progreso compartido»

Quienes han participado en Premis Sapiència han demostrado que se puede innovar con sentido desde el aula: desde un chaleco inteligente para seguridad vial hasta proyectos de análisis polínico para entender mejor las alergias estacionales. Desde la ingeniería y la tecnología hasta las humanidades y las ciencias sociales. La calidad y la diversidad de los trabajos crece cada año, y eso habla del talento de nuestra juventud y del acompañamiento que recibe.

Finalmente, quisiera agradecer explícitamente a la AEC su labor continuada desde 1971 reconociendo la excelencia científica, el talento emergente y las iniciativas de divulgación que hacen más grande nuestro sistema.

Reconocer es orientar: estos premios señalan referentes y ayudan a que la sociedad entienda que la ciencia es un esfuerzo colectivo, diverso y sostenido en el tiempo.

Y, por supuesto, gracias a RUVID por coordinar Premis Sapiència con rigor y cercanía, por conectar a las universidades entre sí y con la sociedad, y por mantener esa línea estratégica de Ciencia y Sociedad que permea todas sus acciones: visibilizar la I+D+i, favorecer vocaciones, acercar el conocimiento a la ciudadanía y al tejido productivo. Enhorabuena a su presidente actual y también a los anteriores, así como a todo el equipo técnico, que lo hace posible, con el máximo talento, esfuerzo y entusiasmo.

Decía al principio que una sociedad que cuida sus vocaciones científicas es una sociedad mejor. Este reconocimiento de la AEC a Premis Sapiència y a RUVID nos reafirma en ese camino.

Gracias por confiar en la educación, en el profesorado y en nuestros jóvenes. Gracias por recordarnos, una vez más, que la cultura científica no es un lujo, sino una condición para el progreso compartido.

Enhorabuena, RUVID. Enhorabuena, Premis Sapiència. Y gracias a la AEC por distinguir un proyecto que ya está cambiando vidas —y, con ellas, el futuro de la Comunitat Valenciana.

Muchas gracias.

Esther Gómez-Martín.
Secretaria autonómica de Universidades en la Conselleria de Educación, Cultura, Universidades y Empleo de la Generalitat Valenciana.

Respuesta del Presidente de la Red de Universidades Valencianas para el fomento de la I+D+i (RUVID)

Señor presidente de la Asociación Española de Científicos (AEC), querido Manuel Jordán. Miembros de la AEC. Autoridades civiles y académicas. Galardonados y acompañantes. Miembros de la comunidad científica. Señoras y señores, buenas noches.

Es un verdadero placer estar hoy aquí y recibir, en nombre de la Red de Universidades Valencianas para el fomento de la I+D+i (RUVID), esta Placa de Honor que, con tanta generosidad, otorga la AEC a los Premis Sapiència.

Quiero que mis primeras palabras sean de felicitación a los galardonados en la edición de este año. Todos vosotros representáis la excelencia, el compromiso y la pasión por la ciencia: valores que, desde RUVID, queremos contagiar a las nuevas generaciones.

07 PLACAS DE HONOR 2025 INFORUVID

«Premis Sapiència es una iniciativa para poner en valor el talento joven, la educación y la ciencia como motor de esperanza y de progreso»

También quiero felicitar a la AEC por la magnífica labor que realizáis poniendo en valor la investigación y la ciencia en España. Sabemos que esta Placa de Honor AEC que hoy nos entregáis es mucho más que un galardón: es una declaración de vuestro compromiso con la ciencia, con la formación y con el futuro de nuestra sociedad. Un compromiso que nos une y nos fortalece.

Hace apenas cinco años, aceptamos con entusiasmo la propuesta de la Generalitat Valenciana de poner en marcha y gestionar los Premis Sapiència. No imaginábamos entonces la enorme y creciente aceptación que la iniciativa tendría entre nuestros jóvenes estudiantes, pero tampoco que, cinco ediciones más tarde, estaríamos aquí recogiendo este reconocimiento. Un reconocimiento al futuro, porque así entendemos Premis Sapiència: una iniciativa para poner en valor el talento joven, la educación y la ciencia como motor de esperanza y de progreso.

Las universidades somos agentes esenciales en la generación y transmisión del conocimiento. Un conocimiento que es el motor del desarrollo económico, del bienestar social y de los valores democráticos. Somos también el espacio donde se cultivan las vocaciones científicas, donde se despierta la curiosidad y donde se ofrecen las herramientas necesarias para transformar la sociedad. Por eso, Premis Sapiència es tan importante para RUVID: porque representa un puente entre la escuela y la universidad, entre la curiosidad y el método científico, entre el talento y la oportunidad. Premis Sapiència conecta esos dos mundos.

Somos conscientes de que el objetivo es muy ambicioso y, precisamente por eso, no podemos ni debemos caminar solos. Necesitamos la empatía y la complicidad de otros muchos agentes, a quienes quiero aprovechar la ocasión para expresar nuestro más sincero agradecimiento.

En primer lugar, quiero dar las gracias a Carolina Picazo, cuya visión, energía y convicción dieron origen a los Premis Sapiència. Su labor demuestra cómo una idea nacida en un centro educativo, alimentada por la pasión por la docencia y la confianza en la juventud, puede crecer hasta convertirse en un proyecto transformador para toda una región. Detrás de cada gran proyecto, hay una gran idea, y, detrás de cada idea, una persona valiente que la impulsa, que sueña, que insiste. Gracias, Carolina, por compartir este sueño y por empujarnos a hacerlo realidad.

También quiero expresar mi gratitud a la Generalitat Valenciana, que, a través de la Conselleria de Educación, Cultura, Universidades y Empleo, embarcó a RUVID en esta fantástica aventura. Quiero destacar su apoyo, siempre firme, sostenido y decidido desde los inicios de este programa. No todos los territorios pueden presumir de tener una apuesta tan clara por la cultura científica y por el impulso del talento joven. Hoy, este reconocimiento nos recuerda que invertir en educación y en ciencia es siempre la decisión correcta.

«Investigar no es sólo generar conocimiento: es también humildad, curiosidad, ética, colaboración y compromiso con el bienestar común»

Quiero sumarme al agradecimiento de la Secretaria Autonómica de Universidades a los centros educativos y al profesorado que guía a nuestros sapièncers. Gracias por creer en el talento, por dedicar tiempo, por acompañar, por empujar. La ciencia necesita recursos, pero también necesita personas que la inspiren e impulsen. Ellos, profesores y profesoras, han guiado y tutorizado cada proyecto, han acompañado a los jóvenes en cada paso, les han alentado, orientado y desafiado intelectualmente. Por eso, también merecen muy especialmente este galardón.

Quiero, también, dedicar unas palabras al más de un centenar de personas, entre profesorado y personal investigador de la Comunitat Valenciana, que colaboran en cada edición de estos galardones formando parte del jurado de expertos. Su rigor, criterio y compromiso garantizan la excelencia y ofrecen a los estudiantes un espejo profesional en el que mirarse. Muchas gracias por vuestra labor.

Permitidme ahora que me dirija a los verdaderos protagonistas y auténticos merecedores de este galardón a Premis Sapiència: nuestros prometedores científicos y científicas. Ellos son la verdadera razón de ser de este proyecto. Han demostrado que, cuando se confía en ellos, responden con madurez, con esfuerzo y con ideas brillantes. Han aportado talento, curiosidad, creatividad y mucha ilusión. Han investigado, cuestionado y discutido hipótesis. Han fracasado y lo han vuelto a intentar. Y así es, precisamente, como se hace la ciencia.

Todos los que componemos RUVID les seguimos con ilusión. Queremos que vengan a nuestros centros, que ocupen nuestros laboratorios, nuestras bibliotecas, nuestras aulas. Queremos que investiguen, que innoven, que sueñen y que hagan realidad proyectos que todavía no podemos imaginar. Ellos son el futuro de la ciencia, de la investigación y de la innovación. Investigar no es sólo generar conocimiento: la investigación es humildad, curiosidad, ética, colaboración y compromiso con el bienestar común. Es, en definitiva, una actitud ante la vida que debemos mantener y promover siempre.

Desde RUVID, recibimos este galardón con gran satisfacción, pero también con una enorme responsabilidad. Por eso, hoy queremos manifestar nuestra voluntad inequívoca de seguir impulsando Sapiència, y de llevar la cultura científica a cada centro educativo de nuestra Comunitat. Queremos seguir despertando la curiosidad entre nuestros jóvenes y darles el espacio y los medios para explorarla. Queremos impulsar el talento joven y así ayudar a construir una Comunitat Valenciana donde la ciencia se viva y se ejerza, y desde donde seamos capaces de construir una sociedad más avanzada y justa.

Gracias, de todo corazón, a la AEC por acompañarnos en este viaje. Gracias por creer en nuestro joven talento. Y gracias, una vez más, por este honor que recibimos con humildad, con emoción y con esperanza.

Juan Mora Pastor.
Presidente de la Red de Universidades Valencianas para el fomento de la I+D+i (RUVID).

Discursos

Discurso de apertura

«Actualmente, España es el tercer país europeo con mayor retorno en el programa Horizonte Europa y, pese a ser un país innovador moderado, ocupamos el puesto 18 en el ranking mundial».

«Uno de los retos de la AEC es aportar nuestro granito de arena a la gestión de la investigación, la innovación y la transferencia para que los resultados puedan servir de provecho para la sociedad española en la mejora de nuestras empresas e instituciones, repercutiendo en la generación de puestos de trabajo cualificados».

Excma. Sra. Vicerrectora de Investigación y Transferencia de la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH), querida Alicia, Sra. Secretaria Autonómica de Universidades, querida Esther, Sr. Consejero de Ciencia, Innovación y Universidad del Principado de Asturias, querido Borja, Sr. Director General de Ciencia e Innovación, querido Rafael, Sra. Alcaldesa de Ibias, querida Gema, Sr. Presidente de la Red de Universidades Valencianas para el fomento de la I+D+i (RUVID) y Vicerrector de Investigación de la Universidad de Alicante (UA), querido Juan, Sra. Vicerrectora de Transferencia de la Universitat de València (UV), querida Rosa, Sra. Vicerrectora de Transferencia de la UA, querida María Jesús, Sr. Vicerrector de Investigación y Transferencia de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), querido Ángel, Sr. Vicerrector de Investigación de la Universidad Católica de Valencia (UCV), querido Jose María, Sr. Vicerrector de Infraestructuras de la UMH, querido Pedro, Sra. Gerente de RUVID, querida Pilar, Sr. Director del Secretariado de Transferencia de la UA, querido Jose Luis, Sr. Vicedecano de la Facultad de Educación de la CEU UCH, querido Paco, Sr. Secretario de RUVID, querido Carlos, Sr. Delegado del Colegio Químicos de Sur y Asociación de Químicos de Andalucía, querido Pedro, Sr. Vicepresidente de la Asociación Española de Científicos (AEC), querido Enrique, Sr. ex vicepresidente de la AEC, querido Alfredo, miembros del Consejo Rector, otras autoridades civiles, científicas y académicas, socios y socias de la AEC, galardonadas y galardonados en esta XXVII edición de las Placas de Honor de la AEC, presentadores, familiares, profesores, doctores, compañeros y amigos.

Un año más nos reunimos para entregar las Placas de Honor de la AEC. Hace ya 27 años, los entonces miembros de su Consejo Rector instituyeron este galardón para poner de manifiesto la excelencia, el esfuerzo y el talento dedicado en España a la generación de conocimiento, a la difusión del mismo y a su aplicación en beneficio de la sociedad.

Nuestra asociación cumple ya 54 años de vida. Desde su fundación, se recoge en sus estatutos el impulso a la transferencia, la colaboración público-privada, la divulgación de la ciencia, la ética en la investigación o la componente humanística de la ciencia, como actividades esenciales para la justa valoración de los científicos y científicas por la Sociedad.

Tenemos muy clara nuestra misión y compromiso: promover que la sociedad española considere a la Ciencia como una actividad deseada y querida, imprescindible para el desarrollo, la mejora de la calidad de vida y la libertad. Por ello, quiero mostrar un año más mi gratitud y reconocimiento a todos los presidentes de la AEC que me han precedido por su liderazgo en estas décadas y a los miembros del Consejo Rector por su trabajo y entusiasmo, así como a las entidades protectoras y a las socias y socios que en más de medio siglo de vida de nuestra asociación han permitido conservarla viva, activa y dinámica.

Hoy es un día que formará parte de la historia reciente de la AEC porque, por cuarta vez, celebra su acto institucional de mayor relevancia social fuera de la villa de Madrid. Concretamente, en la CEU UCH, en el marco del 25 aniversario de su fundación y en su hermosa sede en el corazón de la ciudad de Valencia, junto al Micalet, la catedral y la Basílica de la Virgen de los Desamparados, que tanto significado tienen para todos los valencianos.

Nos encontramos en un lugar privilegiado, en el Palacio de Colomina, edificio construido en 1863 sobre los restos del dedicado con anterioridad al Peso de la Harina, por el maestro de obras Manuel Ferrando para el fabricante y exportador de abanicos, José Colomina Arquer.

Ocupa una manzana casi cuadrada, con la particularidad de tener fachada a tres calles: Almudín, Salvador y Peso de la Harina. José Colomina Arquer fue un importante fabricante de abanicos que se enriqueció con sus ventas en España y otros países. Precisamente por ese ímpetu comercial, que aportaba fama y riqueza a la nación, el rey Amadeo I de Saboya le concedió en 1872 el nombramiento de marqués. El sexto marqués de Colomina, José Antonio Botella Ximénez de Sandoval, se trasladó a Madrid.  En 1983, el edificio albergaba el colegio de Nuestra Señora del Socorro y residencia-hospital para niños, en 1988 continuaba utilizándose para atenciones sociales, y, desde 1999, tras cuidada restauración y adaptación, es sede de la CEU UCH.

Mi más sincero agradecimiento al rector de la CEU UCH, Higinio Marín Pedreño, a la Vicerrectora de Investigación y Transferencia, Alicia López Castellano, y al Consejo de Dirección y equipo de comunicación por su grata acogida y por su entusiasmo y apoyo a la celebración de la Gala de la Ciencia de la AEC 2025, en estas magníficas instalaciones.

También quiero reconocer públicamente la labor de Francisco Pardo Fabregat, vocal del Consejo Rector y vicedecano de la Facultad de Educación de la CEU UCH, de Concha Santamaría, Directora de Comunicación de RUVID, y de Cristina Todolí, secretaria de cargo del Vicerrectorado de Investigación de la UMH, por cuidar con tanto esmero todos los detalles organizativos y logísticos. Muchas gracias por vuestra profesionalidad y generosidad.

Tras los agradecimientos, continuaré mi intervención con un resumen de las actividades más destacadas llevadas a cabo por la AEC durante el presente año. La anualidad 2025 la hemos dedicado, además de a la edición del número 34 de nuestra revista Acta Científica y Tecnológica, fundamentalmente, a la preparación y realización de un curso intensivo sobre Comunicación, Divulgación y Responsabilidad Social en la Investigación, contando con un magnífico plantel de ponentes. Si en 2024 culminamos unas exitosas jornadas sobre Ética e Integridad en la investigación, en 2025 al citado curso se inscribieron 1052 científicos y científicas, así como personal investigador en formación, y se realizó en modalidad presencial y a distancia. El curso se desarrolló los días 9, 10 y 11 de julio en la Escuela de Doctorado de la UMH, contando con el patrocinio de la Fundación Damián Rodríguez Olivares (DRO).

El evento se organizó con gran éxito, fue un ciclo de tres jornadas centrado en la difusión, profesionalización y responsabilidad de la divulgación científica. El evento fue transmitido también en directo para el público internacional. Más de 200 inscritos fueron estudiantes de programas de doctorado. El resto de participantes procedían de diversas universidades españolas, iberoamericanas, europeas y de Sudáfrica, confirmando el alcance internacional de la iniciativa. Las intervenciones de los ponentes están grabadas en vídeo y disponibles para todos los socios interesados.

La jornada abrió con la ponencia de Ángeles Gallar (Servicio de Comunicación, Márquetin y Atención al Estudiantado de la UMH) sobre Ambientalismo ninja. Cuando el periodismo de soluciones y la comunicación institucional de la ciencia se unen para intentar salvar el mundo, seguida de las intervenciones de Jesús Rey (Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas-CSIC), con su charla sobre Investigación y promoción de la ciencia en un marco de responsabilidad y colaboración institucional: y Pedro Serena (Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid del CSIC), que profundizó en La comunicación de la ciencia y la responsabilidad social de los científicos. La sesión culminó con una mesa redonda sobre el respaldo institucional a la divulgación científica, un debate clave en el contexto actual de la transferencia de conocimiento.

La segunda jornada se centró en las oportunidades laborales que ofrece la divulgación científica. Concha Santamaría (RUVID) abrió las charlas de la mañana con ¿Por qué lo llaman redes sociales cuando quieren decir hazte viral? A continuación, el divulgador científico Luis Quevedo explicó sus 10 lecciones en 20 años; y María del Carmen Fernández Alonso (Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas-CSIC) presentó su ponencia titulada Tendiendo puentes: de la investigación a la sociedad. La mesa redonda final planteó una cuestión directa: ¿es posible ganarse la vida como divulgador científico?

Por la tarde, Ana María Alonso-Zarza (Universidad Complutense de Madrid) dio paso a la presentación de Geolodía, iniciativa dirigida por Pedro Alfaro (UA). La última sesión del ciclo subrayó el papel activo de los investigadores en la comunicación científica. Conchi Lillo (Universidad de Salamanca) inauguró con Visión de la divulgación, divulgación de la visión, seguida de Manuel Sánchez Angulo (UMH) y su ponencia sobre Virus, bacterias y palomitas. Divulgar la microbiología con el cine. La conversación entre Margarita del Val, investigadora del Instituto de Biología Molecular Severo Ochoa, y Enrique J. de la Rosa, del Instituto Margarita Salas del CSIC, Comunicando ciencia de otra manera: a pacientes, con chocolate, en pandemia, ofreció un cierre inspirador antes de la clausura oficial.

Ya les anuncio que en 2026 vamos a dedicar nuestros esfuerzos en ofrecer unas jornadas muy atractivas sobre Transferencia y Emprendimiento al que ya están todas y todos invitados.

Además, gracias a las excelentes gestiones de nuestro vicepresidente, Enrique de la Rosa, continuamos con Ciencia con Chocolate en locales, cafeterías y chocolaterías de Madrid. La última jornada tuvo lugar el 29 de octubre y se dedicó a los materiales inteligentes: aliados de la salud y medio ambiente, a cargo del Dr. Amador Menéndez Velázquez, del centro tecnológico IDONIAL, de Asturias. También hemos iniciado contactos fructíferos con la Asociación de Estudiantes de Biociencias de España para realizar actividades conjuntas que lleguen a los más jóvenes. 

A la segunda parte de este discurso, le he querido dar un tono más reivindicativo, pues me entristece mucho la situación de la ciencia en España, a pesar de que debemos reivindicar el heroísmo de nuestras y nuestros investigadores, pues la producción científica en España es sorprendente.  Ocupamos el noveno puesto mundial por número de publicaciones, con más de 100.000 documentos publicados al año, que representan más del 3 % de toda la producción científica mundial. Actualmente, España es el tercer país europeo con mayor retorno en el programa Horizonte Europa y, pese a ser un país innovador moderado, ocupamos el puesto 18 en el ranking mundial.

Se registran casi 1800 patentes al año y, en los últimos cinco años, se han creado más de 500 empresas de base tecnológica. Sirvan estas cifras para advertir de que, frente a numerosos tópicos, es indiscutible que la ciencia española ha alcanzado su mayoría de edad. Pero dejando las valoraciones cuantitativas, salvo excepcionales éxitos individuales, nuestros científicos y científicas no ocupan puestos de liderazgo en el concierto internacional ni obtienen los reconocimientos que, sin duda, merecen.

Todos somos conscientes de que el impacto global de la investigación e innovación española es todavía incipiente.

No pretendo hacer un diagnóstico exhaustivo de las causas del bajo impacto global de nuestra I+D+i, ni mucho menos señalar responsables, pero hay cierto consenso en afirmar que la Ciencia exige apoyo y continuidad en las políticas, es decir, consenso político, coherencia con los objetivos y mucha estabilidad. Si carecemos de una buena y previsible política científica, no es viable que nuestros investigadores puedan comprometerse y asumir proyectos ambiciosos de alto impacto y dar el salto para el liderazgo de misiones científicas internacionales. Vivimos tiempos convulsos con un escenario político complejo, sin mayorías parlamentarias consolidadas. Aunque la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación se aprobó en 2022 con gran consenso, se requieren nuevos presupuestos si se quiere que la ciencia impulse en los próximos años el crecimiento socio-económico de nuestro país.

Sin duda, necesitamos una Agencia Española de Investigación (AEI) independiente, algo que, con la aprobación de la Ley de la Ciencia, perdimos una magnífica oportunidad. Algo ya consolidado en los países más avanzados e innovadores que sea capaz de aprobar una programación plurianual con compromisos alcanzables. No disponer del instrumento correcto genera incertidumbre y dificulta la continuidad en las políticas económicas firmes. No debemos viajar muy lejos, nuestros hermanos portugueses ya consiguieron esta programación plurianual con buenos indicadores. También lo hace desde hace décadas la Unión Europea en sus diferentes programas marco.

La Agencia Española de Investigación requiere autonomía financiera que le permita flexibilidad en el uso de los remanentes y una robusta programación plurianual que, con la adecuada autonomía, permitiría la posibilidad de utilizar inteligentemente todos los fondos asignados y poder afrontar situaciones de prórroga presupuestaria. Esto evitaría, por ejemplo, la fuga de cerebros. Formamos excelentes investigadores e investigadoras que tienen que emigrar por falta de estabilidad y expectativas de futuro.

No obstante, quiero dejar un mensaje esperanzador. La todavía joven Ley de la Ciencia permite desarrollar compromisos de inversión pública en I+D+i con objetivo en 2030 o la financiación de actividades de los grupos de investigación.

Uno de los retos de la AEC es aportar nuestro granito de arena a la gestión de la investigación, la innovación y la transferencia para que los resultados puedan servir de provecho para la sociedad española en la mejora de nuestras empresas e instituciones, repercutiendo en la generación de puestos de trabajo cualificados. Espero que nunca falte la voluntad política y los consensos necesarios.

La última parte de esta intervención, como no puede ser de otra forma, va dedicada a las galardonadas y galardonados con las Placas de Honor de la AEC 2025. Un año más, la AEC distingue a un reducido número de investigadores españoles de relevancia internacional de entre los muchos recursos humanos de investigación que, sin duda, lo merecen sobradamente.

Todos los galardonados, aunque proceden de disciplinas distintas, tienen en común su empeño y obsesión por conocer cómo es y cómo funciona la naturaleza, y por enfocar esta curiosidad que los atrae y dinamiza en resolver cuestiones de gran relevancia científica. Todos ellos y ellas merecen nuestro agradecimiento y reconocimiento. Y a sus destacados méritos científicos debo añadir su calidad humana, humildad intelectual y su empatía.

Nombraré a continuación, por orden de intervención, a los premiados de esta 27ª edición en la categoría de Científicas y científicos destacados.

En primer lugar, a la Dra. María Isabel Fariñas Gómez, catedrática del Departamento de Biología Celular y Parasitología de la UV, premiada por sus contribuciones de relevancia internacional y alto impacto en el campo de la neurobiología, especialmente en el estudio de las células madre neurales, así como su compromiso con la docencia, la divulgación científica y la gestión académica.

En segundo lugar, al Dr. Ángel Carbonell Barrachina,  catedrático del área de Tecnología de los Alimentos de la UMH, galardonado por sus contribuciones de alto impacto y relevancia internacional en ciencia y tecnología de los alimentos, siendo un gran referente en su ámbito de conocimiento. Además, se ha valorado que su investigación es multidisciplinar, internacional, práctica y de excelencia, habiendo demostrado su talento en investigación, trasferencia del conocimiento y alta gestión.

Finalizaré esta modalidad mencionando a la Dra. Cecilia Gotor Martínez, profesora de Investigación del CSIC en el Instituto  de Bioquímica Vegetal y Fotosíntesis de Sevilla, galardonada por sus estudios e investigaciones sobre la vía de biosíntesis de cisteína en plantas y en la señalización intracelular por moléculas relacionadas con las cisteína que ha generado avances muy significativos en el campo de la señalización intracelular mediada por nuevas moléculas.

En la categoría de Jóvenes investigadoras e investigadores se premia a la Dra. Nuria Quiles Puchalt, del Departamento de Ciencias Biomédicas de la CEU UCH, por sus avances en la caracterización del sistema de comunicación denominado arbitrium, que coordina la decisión entre los dos ciclos vitales que los virus bacterianos pueden seguir tras el proceso de infección, habiendo liderado la caracterización de un sistema de represión único, característico de los fagos de la familia SPbeta.

En la categoría de Difusión y divulgación de la ciencia, se premia al profesor Dr. Luis Felipe Fernández García, profesor de lengua y literatura del Instituto Elisa y Luis Villamil de Vegadeo (Asturias) y fundador del Foro Comunicación y Escuela, por su labor pionera en el ámbito educativo, que ha permitido acercar a estudiantes del medio rural referentes profesionales en el ámbito científico y en otros sectores clave de la sociedad, contribuyendo a fomentar vocaciones científicas y a reducir desigualdades sociales.

Asimismo, se ha galardonado la iniciativa Geolodía, promovida por la Sociedad Geológica de España, por ser una actividad de divulgación que llega a todos los rincones del país, acercando la Geología a todos los públicos a través de casi mil excursiones o salidas de campo, siendo una referencia de divulgación científica nacional e internacional, que este año celebra su vigésima edición.

Para finalizar, recibe la Placa de Honor AEC 2025 el proyecto Premis Sapiència, excelente iniciativa conjunta de la Conselleria de Educación, Cultura, Universidades y Empleo de la Generalitat Valenciana y RUVID, por su destacada contribución a despertar vocaciones científicas entre los jóvenes estudiantes de la Comunitat Valenciana, a través de la convocatoria de premios a proyectos de investigación realizados por estudiantes y profesores de secundaria y bachillerato.

Mi más sentida y sincera felicitación a todos los galardonados y galardonadas por la AEC.

Una vez concluida la entrega de las Placas de Honor AEC 2025, clausurará el acto la Sra. Vicerrectora de Investigación y Transferencia de la CEU UCH, quien ha tenido, a pesar de su complicada agenda, la amabilidad de presidir este acto y acompañarnos en un día tan entrañable para nuestra sociedad en representación de su universidad, pero también de todo el personal investigador de las universidades españolas, convertidas, junto con el CSIC, en organismos clave para la articulación de la investigación en España en todos los ámbitos del saber.

No se trata sólo de celebrar en esta Gala de la Ciencia éxitos científicos o efemérides, sino el espíritu de la nación española que, desde su pluralidad y diversidad, ha sabido proyectarse al mundo con su legado científico. Desde el respeto y la integración de diferentes ramas de conocimiento, hemos sabido construir una historia compartida muy exitosa. 

Reivindiquemos hoy, en esta modesta, pero entrañable Gala Anual de la Ciencia, a nuestros científicos y científicas y a la Ciencia como potente arma de progreso y libertad.

Les animo a disfrutar intensamente de esta velada. Muchas gracias por su asistencia y compromiso con la Ciencia.

Manuel M. Jordán Vidal.
Presidente de la AEC.

Discurso de clausura

«Nuestro país está lleno de personas capaces de dedicar su vida a buscar respuestas, incluso cuando las preguntas no están del todo claras. Y eso, en ciencia, suele ser una señal magnífica».

«Permítanme subrayar el valor de la investigación y su divulgación y de quienes la impulsan. Porque de poco sirve generar conocimiento si no somos capaces de compartirlo con la sociedad que lo hace posible. La ciencia necesita puentes y, hoy, hemos homenajeado a constructores de puentes magníficos».

Queridos investigadores, personas premiadas, autoridades, colegas y amigos.

Llegamos al final de un acto que no sólo celebra la excelencia científica, sino que también pone de manifiesto algo esencial: nuestro país está lleno de personas capaces de dedicar su vida a buscar respuestas, incluso cuando las preguntas no están del todo claras. Y eso, en ciencia, suele ser una señal magnífica.

Hoy hemos reconocido trayectorias brillantes e investigaciones que abren caminos en ámbitos tan diversos como la neurobiología, la biotecnología vegetal, la tecnología de los alimentos, la comunicación científica o la geología. Hemos aplaudido también la energía imparable de jóvenes investigadores y el compromiso de quienes fomentan vocaciones científicas desde edades tempranas. Un ecosistema completo, diverso y sólido. Como debe ser.

Permítanme, en primer lugar, agradecer que este acto se celebre en nuestra casa, en la sede social y cultural de la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH), el Palacio de Colomina, un espacio que simboliza nuestra vocación de servicio a la sociedad y nuestro compromiso con la generación y transferencia de conocimiento. Para nosotros, es un honor acoger esta XXVII edición de las Placas de Honor de la Asociación Española de Científicos (AEC).

Quiero transmitir este agradecimiento en nombre del Rector y de toda la CEU UCH, porque actos como este refuerzan nuestra convicción de que la ciencia no es sólo una actividad académica: es una responsabilidad compartida y una apuesta estratégica para el futuro de nuestro país.

Gracias también a la AEC por su organización impecable y por algo que nunca deberíamos dar por sentado: crear comunidad. Reunirnos, escucharnos, compartir avances y retos. En tiempos de tanta prisa y tanto ruido, esto vale oro.

A las personas reconocidas hoy, gracias. No sólo por lo que hacéis en laboratorios, despachos, aulas o en el campo —que ya es muchísimo—, sino por recordarnos que la ciencia española tiene músculo, talento y ambición. Vuestro trabajo inspira a quienes vienen detrás y también a quienes llevamos años en esta carrera de fondo llamada I+D+i.

Permítanme subrayar el valor de la investigación y su divulgación y de quienes la impulsan. Porque de poco sirve generar conocimiento si no somos capaces de compartirlo con la sociedad que lo hace posible. La ciencia necesita puentes, y hoy hemos homenajeado a constructores de puentes magníficos.

Desde nuestra universidad seguiremos apoyando la investigación con la misma convicción de siempre: invertir en ciencia no es un lujo, ni un complemento, ni una concesión amable. Es una responsabilidad. Y es, además, la mejor apuesta de futuro para cualquier país que aspire a algo más que a mirar los avances de otros desde la barrera.

Gracias a todos y todas por acompañarnos esta tarde. Gracias por lo que aportáis, por lo que descubrís y por lo que aún está por venir. Sigamos trabajando juntos, sigamos haciendo preguntas difíciles y buscando respuestas aún mejores.

Y ahora, con el permiso de todos, declaro clausurado este acto.

Alicia López Castellano.
Vicerrectora de Investigación y Transferencia de la CEU UCH.